El restaurante Abades Triana cede para uso público un paso hacia el río

  • Con el trámite, formalizado por escritura, la superficie pasa a ser municipal y se garantiza el acceso público

La puerta de cristal que impedía el paso a los ciudadanos en la calle Betis. La puerta de cristal que impedía el paso a los ciudadanos en la calle Betis.

La puerta de cristal que impedía el paso a los ciudadanos en la calle Betis. / josé ángel garcía

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El Restaurante Bar El Puerto, en la calle Betis número 69, ha formalizado a favor del Ayuntamiento de Sevilla la escritura de cesión unilateral de la franja de espacio existente entre la lámina de agua y el Restaurante Abades Triana, de modo que dicha superficie pasa a ser considerada plenamente espacio de titularidad y uso público.

Se cumplimenta de esta forma una condición establecida en la licencia de obras provisional que se concedió en su día para la construcción del citado restaurante, y que aún estaba pendiente de cumplimentarse.

El titular del negocio había colocado una puerta que cerraba el acceso al río

En concreto, la entidad Restaurante Bar El Puerto ha presentado el 16 de enero pasado en la Gerencia de Urbanismo copia simple de la Escritura de Segregación de la finca que ocupa el restaurante Abades Triana. De esta acción tomó este miércoles conocimiento la Comisión Ejecutiva de la Gerencia de Urbanismo celebrada ayer y que ha resuelto, en consecuencia, tener por cumplimentadas las condiciones que se especificaron en la licencia de obras.

Este trámite otorga al Ayuntamiento de Sevilla la titularidad de ese espacio, garantizándose de esta forma a partir de ahora el acceso del público desde calle Betis al borde del río, algo que hasta el momento se controlaba por el titular de la finca a través de una puerta de acceso.

La noticia de que el restaurante Abades Triana tenía que retirar la valla de cristal que impedía el paso de los ciudadanos al río saltó tras una sentencia del Juzgado de lo Contecioso-Administrativo número 14 que desestimaba el recurso presentado por los propietarios del establecimiento contra la segunda multa impuesta el 5 de marzo de 2014 por la Gerencia de Urbanismo. El acuerdo de la comisión ejecutiva ordenó al dueño del restaurante, situado en el número 69 de la calle Betis, desmontar esa cristalera que no debería existir, ya que no se encontraba recogida en los planos técnicos del proyecto.

El restaurante abrió sus puertas en julio de 2008 tras una inversión de más de ocho millones de euros. Un grupo de vecinos de la calle Betis llevó el caso a la Fiscalía al entender que el proyecto superaba los límites contemplados en el planeamiento urbanístico por superar la edificación y ser terrenos catalogados para usos futuros como zona verde. Los peritos concluyeron que el proyecto aprobado para el establecimiento hostelero se ajustaba a la normativa urbanística, tras modificar el aforo (de 2.300 a 600 personas) y la edificabilidad exigida.

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