El runrún tras cada pregunta

La rueda de prensa modelo show tiene una única ventaja. Al principio choca que el principal protagonista de la convocatoria comparta escenario al mismo nivel que los informadores ante un auditorio de decenas de personas que, evidentemente, sí que tienen puesta la camiseta del partido. El final de la formulación de cada pregunta de los periodistas es seguida de bisbiseos y murmullos descarados en toda regla. "¿Debe dimitir Demetrio Pérez si pierde el congreso?" Y la grada se explaya en comentarios. "¿Tiene alguien asegurada su permanencia en la ejecutiva en caso de que usted sea el ganador?" Y ahí Viera está raudo: "Nadie. Ni siquiera yo". Aplausos y risas se mezclan entonces en un ambiente absolutamente triunfalista. Sólo obtienen el silencio del público las cuestiones sobre las crisis en Mairena del Aljarafe y Castilleja.

La gran risotada se produce a la pregunta sobre la posible disyuntiva de Viera entre Obama y Clinton: "No me siento ni el uno ni la otra, estoy mucho más pegado al terreno, no necesitamos buscar parecidos con experiencias foráneas ni acudir a alardes".

El morbo en el auditorio está en encontrar a José Caballos, padrino político de las tres cuartas parte de los allí presentes. Y estaba. Llegó con discreción y se colocó hábilmente en las primeras filas. De pie. Para ver y ser visto. El consejero Juan Espadas y el presidente de la Diputación, Fernando Rodríguez Villalobos, eran las máximas autoridades presentes. El alcalde alcalareño, Gutiérrez Limones, se acercó a los periodistas tras la rueda-show. Revestido con el papel de incomprendido, justificó su apoyo a Viera y alegó que los congresos no son lo suyo: "Siempre los he perdido".

Entre el público, mucho rostro conocido: Susana Díaz, Jaime Mougan, Carmen Tovar, Carmelo Gómez, Enrique Abad, Juan Carlos Raffo, Manuel Copete, Salud Santana y un muestrario de alcaldes. Emilio Carrillo no estaba. Ni se le esperaba. Había pleno municipal. Hubo copa posterior para seguir cogiendo posiciones y alimentando el runrún. Era la hora de la crítica a los criticos. Otro show de la política.

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