Cinco siglos de Magna Hispalensis

  • Desde este lunes se puede visitar en el trascoro de la Catedral una gran muestra que repasa su historia arquitectónica

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Del plano de Vidaurreta a la restitución de los dos pilares del trascoro. Cinco siglos de historia y arquitectura en la Catedral de Sevilla que se recogen en la exposición que ayer presentaron el arzobispo, Juan José Asenjo; y el presidente de Caja Madrid, entidad financiadora a través de su fundación, Rodrigo Rato. Aedificare, Evangelizare, Servare, cinco siglos de arquitectura en la Catedral de Sevilla, es el nombre de la muestra que desde el lunes se podrá contemplar en el trascoro del templo metropolitano. Son 600 metros cuadrados en los que se exponen 80 objetos que repasan la creación de la Magna Hispalensis en tres partes: una primera dedicada a la construcción del mayor edificio gótico del mundo, la segunda a las restauraciones sufridas entre los años 1775 y 1992, y la tercera sobre la conservación y el mantenimiento de la etapa actual.

De entre todos los objetos que se exponen destaca, por su extrema importancia y porque es la primera vez que se muestra, el conocido como plano de Vidaurreta, primera representación técnica de la Catedral y que sirvió, hace cinco siglos, para que fuera levantada.

Esta pieza se conserva en el monasterio de monjas clarisas de Vidaurreta (Oñate) y su descubrimiento, hace dos años, fue toda una sorpresa para su artífice, la investigadora Begoña Alonso, de la Universidad de Cantabria, y para el maestro mayor de la Catedral, Alfonso Jiménez. "Begoña me mandó un correo electrónico una noche con las fotografías del plano. Rápidamente me di cuenta. No hay en el mundo otra catedral de cinco naves como la de Sevilla", reveló Jiménez. Posteriormente, se pudo comprobar que el plano tenía una inscripción posterior con la frase Traça de la Catedral de Sevilla y rótulos explícitos que señalan la Capilla de la Antigua o la Puerta del Perdón, todo ello con letra original del último cuarto del siglo XV.

Durante la visita a la muestra el arzobispo Asenjo, Rodrigo Rato, y el alcalde Sánchez Monteseirín, junto al resto de personas, mostraron su inquietud por conocer la historia de tan antiguo plano. El maestro mayor y el canónigo Francisco Navarro ofrecieron las explicaciones pertinentes. "¿Y cómo llegó el plano desde aquí hasta Oñate?, preguntó Asenjo. La respuesta la ofreció Alfonso Jiménez: "Juan López de Lazarraga, fundador del convento, en 1499 organizó una reunión de las Cortes de Castilla en la Catedral, concretamente en la capilla de la Antigua, cuyo nombre aparece en el dibujo. Seguramente el legajo llegaría al convento entre otros papeles de Lazarraga". El plano fue cosido con un hilo y doblado para su transporte, y para la exposición se ha realizado una copia que muestra cómo tuvo que ser trasladado.

Otra de las piezas que sobresalen en la exposición es la maqueta del barco de Utrera, una copia de la primitiva carraca que se realizó en los años 30, y que transportó los cantos y piedras desde las canteras de El Puerto de Santa María y Jerez de la Frontera hasta la Torre del Oro para construir la Catedral. "La original desapareció, pero se conserva esta copia que es la que más se puede aproximar a los barcos de aquella época", explicó Alfonso Jiménez".

El arzobispo Asenjo agradeció a Caja Madrid su colaboración y explicó que el propósito de la exposición es "recuperar la auténtica naturaleza evangelizadora de este monumento. Dios quiera que todos los que visiten la Catedral y la muestra puedan sentir la nostalgia de Dios". Por su parte, Rodrigo Rato, destacó el compromiso de la caja que preside con el patrimonio español, "algo que va en beneficio de los ciudadanos y sirve de piedra angular del turismo cultural". Por último, el alcalde defendió el modelo peatonal de la Avenida y sus beneficios para el templo.

La muestra se presenta como la culminación del convenio de colaboración firmado en 2002 por la Archidiócesis, el Cabildo y la Fundación Caja Madrid, que ha supuesto, entre otras actuaciones, la restauración de la fachada de poniente de la Catedral, mediante la que ha recuperado su color marfil, o la reestructuración de los archivos del Arzobispado, todo con una inversión de 4 millones de euros, la mitad de los cuales han sido aportados por la caja de ahorros. Estará abierta hasta el 6 de febrero y el Cabildo estima que serán 125.000 personas las que la visiten.

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