Calle Rioja

Las terminaciones de la Campana

  • Azar. Los 70 segundos que dura el rojo en el paso de peatones permiten adquirir en la céntrica administración el número que cambie el color de tu vida.

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En la Campana hay estos días tres colas. La de las líneas de autobuses 27 y 32, las últimas terminaciones del nuevo organigrama de transportes urbanos; la de los peatones que aguardan el relevo de colores para atravesar el paso de cebra, veinte segundos en verde, setenta segundos en rojo; y la cola de la administración de los herederos de Pastora Pavón, Niña de los Peines.

Son colas interactivas. En los 70 segundos de preceptiva espera hasta que cambie el color del semáforo da tiempo a comprar el boleto de la fortuna que cambie el color de tu vida. La espera de los autobuses que tienen terminal en la Campana es compatible con la adquisición de este billete canjeable si la suerte nos sonríe con viajes cuyos derroteros son menos prosaicos que Sevilla Este o el Polígono Sur, destinos respectivos de las líneas 32 y 27.

Hoy es el día grande de los cantores de las decenas de millar. Los seises le dan el testigo a los niños de San Ildefonso. Con el nombre de este santo llamaba en legítimo uso de la amistad Miguel Herrero Rodríguez de Miñón, uno de los padres de la Constitución, a su compañero de hemiciclo Alfonso Guerra, según cuenta éste en sus memorias. Ildefonso Guerra.

En el escaparate de la administración de Loterías de la Campana no tenían números para el sorteo de hoy o el del Niño que acaben en 13, 14, 27 ó 32, las cuatro líneas de autobuses que tienen su malecón rodado en la plaza del Duque. Hay finales de años de Mundiales: 62, 66, de años de Eurocopa que bailan de ocho en ocho, ese número que tanto le gustaba a Cortázar: 76, 84, 92. Los hay terminados en 31 y en 36, las dos fechas más visitadas por los historiadores en el siglo XX.

De 70 hacia abajo, el indicador del semáforo recorre un amplísimo abanico de terminaciones. En la parte de Zara, donde se pone el vendedor de palodul, aguarda para cruzar Pepe López. Era alcalde de Santiponce cuando hace justamente cinco años, el 22 de diciembre de 2006, cayó la lotería en la cuna de los emperadores Adriano y Trajano. "Yo no soy muy lotero", dice el ya ex alcalde. Un lustro desde que el número 20297 dejó una lluvia de millones en la villa poncina. Uno de los afortunados fue precisamente el presidente del Sevilla, José María del Nido. La fortuna es efímera, como sabían los arúspices.

Por la Campana pasa José María Cabeza Laínez, arquitecto, japonólogo y cónsul de Japón en Sevilla. Su país consorte -es la patria de su esposa y de sus inquietudes intelectuales- sufrió las secuelas de un número capicúa, reincidente en su maleficio: 11311, idus de marzo con la doble acción del seísmo y el tsunami.

El 22 de diciembre de 1950, con el sorteo de la Lotería como telón de fondo, fue la fecha elegida por José Luis Garci para su película Tiovivo c. 1950, precedida de una frase del poeta y periodista Manuel Alcántara. 61 años después, cambiaron muchas cosas, pero las ilusiones son las mismas: salir del túnel sin efectos secundarios.

Viajar en autobús no es prosaico. Y menos hacerlo en el 27, resultado de sumar los guarismos de las líneas 13 y 14 que entran por la Barqueta dejando extramuros la glorieta Duquesa Cayetana de Alba. El Betis jugó anoche en el estadio donde hace 28 años se vivió el 12-1 del España-Malta. Ese día mi cuñado Eulogio cumplió 28 años. Los que ayer tuvo ese recuerdo. Fue el último mes que salió la Hoja del Lunes. Posibles terminaciones: 28, 83, 12. Con permiso de Bonello y del gol duodécimo (de lotería) de Señor.

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