calle rioja

De la tortilla al biberón

  • El socialista que hizo la histórica foto campera apadrinó y abanderó como alcalde de Sevilla a una nueva generación de munícipes.

FUE una corporación municipal realmente única. En su primer mandato como alcalde, Manuel del Valle llegó al Ayuntamiento de Sevilla apenas cinco meses después de que su amigo y antiguo compañero de despacho laboralista Felipe González ocupara el despacho de la Moncloa. Manuel del Valle fue el autor material de la famosa foto de la tortilla entre cuyos protagonistas figuraban dos que soñaban con ser algún día alcaldes de Sevilla: Alfonso Guerra (así lo confiesa en sus Memorias) y Luis Yáñez, que en puertas de la Expo fue el candidato más votado y también el concejal más efímero (junto a José Antonio Viera) al quedarse sin la Alcaldía por el pacto PP-PA. De los participantes en aquella merienda campera sólo el que se movió en la foto, ya que se levantó para hacerla con la máquina de Pablo Juliá, fue el que llegó a alcalde de Sevilla.

Tan histórico como el primero, fue el segundo mandato de Manuel del Valle, junto a Francisco Moreno, un físico con mucha química. En esta segunda legislatura, la de 1987, entra una nueva generación de políticos al Ayuntamiento de Sevilla: Luis Pizarro, Jaime Bretón, José Luis Villar, Alberto Jiménez-Becerril. Y también supone el regreso a la política activa de Alejandro Rojas-Marcos, que reapareció en Torreblanca. El final de travesía del desierto para quien ya había sido concejal del Ayuntamiento con Utrera Molina de gobernador civil.

De las vivencias de este reencuentro de concejales del mandato 1983-1987 no conocía la anécdota que contaba Ana Sánchez Ameneiro: el viaje a Asturias que hicieron Javier Arenas, Guillermo Gutiérrez, de la cosecha del 79, y Fernando Villamil, médico asturiano, concejal comunista y anfitrión de aquella fabada a la que invitó a sus adversarios políticos. Los rivales de hoy no irían juntos ni a un serranito a Hermanos Gómez.

Arenas entró en el Ayuntamiento con 25 años. Forma parte de la quinta del biberón que completan Francisco Manuel Silva, Jaime Bretón, Pablo Ollero y Susana Díaz. Los cinco que entraron más jóvenes en la política municipal. Fue el Ayuntamiento que creó Cita en Sevilla. En la delegación de Cultura, a José Luis Ortiz Nuevo, padrino de la Bienal de Flamenco, lo sustituyó Bernardo Bueno. Es extraño relacionar a un tipo tan serio como Manuel del Valle con los artistas que pasaron por el solar de la Maestranza de Artillería. Antes de las Aidas y Rigolettos, de las Cármenes y los Fígaros, allí sonaron, entre guardias de soldados y espectros de Miguel de Mañara, Nina Hagen y Ian Dury, Frank Zappa y Joe Cocker, Miles Davis y los Kinks.

Aquel Ayuntamiento tuvo dos alcaldes: Manuel del Valle y Paco Arcas, el alcalde de Triana, que lo sigue siendo en la plaza del Altozano y en su consulado de Antillano Campos, el bar Las Golondrinas por el que le gustaba pasarse a su amigo Alberto Jiménez-Becerril, que heredó aquellos dominios, el gusto por los alfares y la soleá y la parada en Los Dos Hermanos, que eran tres.

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