El nuevo plan de tráfico divide la opinión de vecinos y comerciantes de Nervión

  • Los residentes confían en la nueva configuración siempre que se construyan los aparcamientos subterráneos prometidos

Llegar en coche privado a Nervión y encontrar aparcamiento -sin coste- en alguna de sus calles es una odisea a la que se enfrentan diariamente muchas personas que trabajan en esta zona. Sobre todo después de las ocho de la mañana.

Esta experiencia la viven continuamente Inmaculada Núñez, encargada de la tienda de ropa infantil Neck & Neck, y Vicente Pavó, empleado de la cafetería El Bocaíto. Ninguno es indiferente a la información adelantada por Diario de Sevilla en la que informa de la supresión de 1.600 plazas de aparcamiento desde el Prado a Santa Justa recogida en el proyecto del nuevo tramo del Metrocentro. Inmaculada tarda más de una hora en llegar y aparcar el coche viviendo sólo a 13 kilómetros. Apunta como una de las causas de esta carestía la puesta en funcionamiento del carill bici que alteró la distribución del aparcamiento. "Antes -recuerda- se aparcaba en batería y cabían más, ahora se hace en línea y hay muchos menos". Se resigna a tener que venir en tranvía -"si eso es lo que quieren los políticos no habrá más remedio"- pero desconfía de que la clientela opte por este transporte: "Tengo mis dudas".

Vicente Pavón se niega a usar el tranvía. La imagen de este medio de transporte no es muy buena a tenor de los fallos que ha tenido durante los meses de funcionamiento desde el Prado a la Plaza Nueva. Incluso algunas vecinas, como Carmen Monserrat, lo consideran "un absurdo, que sólo sirve para entretener a los turistas".

Sin embargo, otros comerciantes de Luis de Morales -la calle con mayor número de negocios por metro cuadrado en el nuevo trayecto del tranvía- lo ven con buenos ojos. Así le ocurre al hostelero David Terrón, propietario de Parrilla Andaluza. Según él, esta avenida adolece de paso de peatones que faciliten el cruce entre una acera y otra. "La del centro comercial tiene mayor actividad que ésta, y muchos clientes se quedan en aquélla porque tienen que recorrer 300 metros hasta llegar a un paso de cebra". David confía que esta situación se solucione con la llegada del tranvía.

También tiene sus esperanzas puestas en este transporte Leticia Caballero, trabajadora y residente en la zona. "A lo mejor viene más gente al poder llegar de forma directa y no tener que perder tiempo en buscar aparcamiento o pagar por él. Puede que sea bueno, aunque tengamos que soportar las obras", señala.

Respecto a las asociaciones de vecinos, Julio de Junco, secretario de la asociación Jardín de la Buhaira muestra una actitud positiva ante el proyecto. Aunque todavía están pendientes de que el Área de Movilidad les consulte el citado plan, ya han comprobado cómo en éste se recoge la solicitud presentada hace años para habilitar un paso subterráneo en la confluencia de Diego Martínez Barrio con San Francisco Javier. En cuanto a los aparcamientos -este año se agrava la situación con la creación en el entorno de un campus de Derecho sin parking- cree que la eliminación de la zona azul y de las no controladas puede ser positiva para el vecindario, siempre y cuando se construyan los garajes subterráneos prometidos por el Ayuntamiento. Por ahora está en fase de obras el de San Francisco Javier, con dos plantas rotatorias y tres para residentes. "Habrá que confiar en esta promesa", concluye.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios