Un tranvía a la mitad

  • Los usuarios del Metrocentro se muestran descontentos con el recorte del recorrido por el inicio de los trabajos de retirada de las catenarias para la Semana Santa

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Una pequeña barrera de plástico rojo con el logotipo de Tussam pintado en amarillo colocada en mitad de la Avenida de la Constitución indica el final del trayecto del tranvía. Apenas sí se ha informado a los usuarios de que los trabajos de desmontaje de las catenarias para la Semana Santa ya han comenzado y que por eso el Metrocentro no llegará hasta la Plaza Nueva hasta dentro de dos semanas y media.

Sólo un pequeño cartel en la parada del Archivo de Indias informa que ese punto es, desde ayer, el final del recorrido del nuevo medio de transporte. Los que se bajan no disimulan cierto enfado cuando se enteran del paseo que tienen que darse hasta la Plaza Nueva. "Me parece fatal que el tranvía no llegue hasta allí. No soluciona nada. Yo vengo del Porvenir, me paso diez minutos esperando al autobús y otros cinco al tranvía. Si ahora tengo que andar otros cinco o diez minutos quizás hubiera sido más fácil venirme andando desde el principio", explica Ana Delgado, una de las usuarias del Metrocentro que se baja en el Archivo sobre las once y cuarto de la mañana.

Lo mismo piensa Salustiano Balba, que espera en la parada, donde se levanta un viento frío que parece frenar la llegada de la primavera anunciada días atrás. "Creo que debe llegar hasta la Plaza Nueva, si no, para qué lo han hecho". En la acera contraria, y unos metros más hacia la Catedral, unos operarios trabajan en la retirada de las farolas. Actualmente se están quitando una de cada dos para que la Avenida no quede completamente sin luz. Las que se retiran serán sustituidas luego por otras más altas que permitan sostener el peso de las cables del tranvía, una vez que se hayan eliminado por fin las catenarias. Cuando pase la Semana Santa se colocarán las nuevas farolas y se sustituirán las que ahora se han dejado.

Mientras tanto los postes continúan colocados en su sitio y lo único que desde la medianoche de ayer hasta hoy se ha completado es la retirada de un tramo del cableado entre la Catedral y el arquillo del Ayuntamiento. Eso sí, los brazos de las catenarias se han plegado. En los próximos días se irán retirando los postes para que se puedan colocar las sillas y la estructura para el paso de las cofradías por la Avenida.

Quien sí se siente a gusto con la interrupción del tranvía es el dueño de la cafetería Avenida Correos, antigua Ibense, Francisco Javier Hermosilla, quien vive en el piso de arriba del negocio. "Esta noche he dormido bien por primera vez en dos años. A ver si se mantiene esto mucho tiempo", cuenta, y además señala que el final en el Archivo le viene bien al negocio porque la gente ahora está obligada a pasar andando por la puerta de la cafetería.

En el Prado hay quien se entera de que el tranvía no llega a la Plaza Nueva y opta directamente por el paseo por Santa Cruz. Entre estas personas están Concepción Lara y Beatriz Bergasa. "Bueno, si esto es para quitar las catenarias, entonces bendito sea Dios".

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