Médicos sevillanos. Eduardo Ríos Herranz

"El trato humano no viene en los manuales pero es trascendental"

  • Coordinó la primera guía clínica sobre el cáncer hematológico más frecuente. A principios de los noventa materializó en el Hospital Virgen del Rocío un proyecto que ha favorecido una técnica de eficacia demostrada, el trasplante de médula.

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SU dedicación a la Hematología comenzó cuando, siendo un estudiante de Medicina, comprobó el enorme desconocimiento sobre esta especialidad entre los propios médicos. Comenzó a investigar y quedó fascinado. En 1992 llegó a Sevilla con un contrato de un mes y ya atesora 24 años. El SAS le encargó la creación, en el Virgen del Rocío, del laboratorio de citometría de flujos, una prueba que hasta entonces se derivaba a otros centros. Asumió la responsabilidad de que los hematólogos asumieran la asistencia a los linfomas, que eran tratados por Oncología Médica, lo que favoreció el desarrollo de tratamientos más específicos de la Hematología, como es el trasplante de médula. Desde hace siete años dirige el servicio de Hematología en el Hospital de Valme.

-¿Cómo ha cambiado la Hematología en los últimos años?

-El principal paciente que vemos es el enfermo de cáncer. La Oncología en general, y la Hematología han tenido un cambio espectacular, con la aparición en los últimos 15 años de tratamientos con bastante capacidad curativa.

-¿Y la expectativa del enfermo?

-Hay una enorme variedad de tumores hematológicos. Son dos los grupos: los linfoides, que se origina en los ganglios, y hay casi cien tumores distintos; y los mieloides, que se originan en la médula ósea, y hay 70. Cada patología es relativamente poco frecuente, pero si se tiene en cuenta a todos, los tumores hematológicos se encuentran en el quinto tipo de tumor más frecuente. En algunos se ha avanzado mucho; y en otros, muy poco.

-¿Un ejemplo?

-Un tumor relativamente poco frecuente, la leucemia mieloide crónica. Cuando empecé en Hematología no tenía tratamiento. No se podía hacer nada por ellos. Se consiguió saber cuál es el gen alterado responsable de la enfermedad; se diseñó en laboratorio un fármaco para bloquear ese gen; y ahora los enfermos toman un comprimido al día y su esperanza es la que les corresponde por edad.

-¿Qué supuso que los hematólogos comenzaran a atender los linfomas, que antes eran competencia de oncólogos?

-La introducción de las indicaciones del trasplante en pacientes con linfoma. Anteriormente este trasplante era fundamentalmente de médula, luego comenzó a obtenerse células madre de la sangre periférica. La mayoría de los trasplantes en linfomas son autotrasplantes, pero hay pacientes que necesitan trasplante alogénico, de otra persona.

-¿Cómo ha variado?

-Cuando comencé en Hematología, el trasplante se planteaba como la última posibilidad. Ahora es un tratamiento más.

-¿Cómo beneficia al enfermo?

-El trasplante autólogo busca reducir la recaída en pacientes que, tras la curación con quimioterapia, por sus características biológicas, tienen riesgo de recaída.

-¿Aumentan las leucemias?

-Sospechamos que sí, pero no hay evidencia. No hay estudios epidemiológicos. Las consultas también crecen porque los tratamientos actuales curan más; y aumentan los enfermos crónicos.

-¿Se conocen las causas?

-Todos los tumores son debidos a errores en los genes. Es conocido que en los tumores hematológicos se produce una pérdida de la inmunovigilancia. Mientras estamos hablando en nuestro organismo se producen células tumorales, pero el sistema inmune las detecta y las elimina. Hay algún problema por el cual el sistema inmonológico falla, no detecta a la célula que se ha hecho cancerosa y se forma el tumor. Uno de los grandes avances es la inmunoterapia.

-¿Cómo funciona?

-En los ensayos se estudia cómo se produce ese fallo del sistema inmune en los tumores. Puede ser por dos motivos: o bien el tumor se esconde del sistema inmunológico; o bien porque el tumor es capaz de bloquear al sistema inmunológico. Ahora se desarrollan líneas que inciden en estos mecanismos. Hay tratamientos que ya se están usando, por ejemplo, en melanoma, que consiste en estimular al sistema inmune en aquellos tumores en los que está bloqueado. También se ha empezado en tumores hematológicos, como el linfoma de Hodgkin.

-Ante el mismo tumor una persona se cura y otra no, ¿por qué?

-Desconocemos mucho de la biología de los tumores. Uno de los grandes retos de la Medicina es personalizar. Siempre trabajamos con protocolos. Son esquemas, pero buscamos características que permitan conocer el mejor tratamiento en cada persona. Queda muchísimo por investigar.

-En todo caso la esperanza de vida mejora.

-En algunos tumores se ha duplicado la expectativa de curación.

-¿Y el trato humano?

-Si no aplicas esa faceta humana en el trato con el paciente puedes fracasar. El paciente, a lo mejor, se cura o consigue prolongar sus expectativas de vida, pero no consigue el alivio de su ansiedad, que también busca en la consulta. El trato humano no viene en los manuales, pero es trascendental.

-Los tratamientos mejoran pero su coste crece.

-Los tratamientos para el cáncer son cada vez más caros y los recursos son los que son. Esto está llevando a lo que parece un conflicto interno, entre los oncólogos, los hematólogos y los directivos del hospital. Y nadie tiene la culpa.

-¿Qué falta?

-La fuerza de las sociedades de pacientes. En otros países tienen una fuerza brutal y consiguen recursos necesarios. Hay una carencia de sociedades de pacientes en las enfermedades hematológicas, que realmente informen a los enfermos de las posibilidades y que actúen como intermediarias entre los hospitales y la administración. Es una asignatura pendiente de la sociedad española.

-Un ejemplo.

-En EEUU las sociedades de pacientes incluso han obligado a los políticos a modificar leyes.

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