El túnel de la cocaína

  • El perfil de un cocainómano es el de un joven de 30 años con una vida 'estable'

30 años, un empleo cualificado, pareja y una situación económica estable. Para este joven todo comienza como un juego, parte de la diversión en el tiempo de ocio, pero poco a poco el fin de semana se va alargando y lo que era un consumo esporádico, que parecía bajo control, se transforma en un hábito. "Una mañana te levantas y te das cuenta de que no puedes pasar sin ella". Son las palabras más repetidas por los adictos a la cocaína en las consultas de los centros asistenciales. Es una historia preocupante y que se repite cada vez más.

Cuando se da el paso para recibir tratamiento han pasado 10 años desde el primer contacto con la droga. Muchos problemas en los jóvenes comienzan por la falta de percepción del riesgo y la trivialización del consumo."La línea entre el pretendido control en el consumo de cocaína y la dependencia de esta droga es muy fina", explica el psicólogo clínico y experto en drogodependencias Javier Pérez Molina.

La cocaína se deja notar, primero, provocando problemas con la pareja y la familia. Es causa de mentiras, trapicheos, fugas de casa y elevados gastos que empobrecen cada vez más la economía familiar. Cuando el cocainómano se percata de que es dependiente de una sustancia "suele mostrarse sorprendido de sí mismo", añade el experto en toxicomanías. Entonces los problemas se extienden en el trabajo y en sus relaciones sociales. La droga controla al adicto. Al cabo de los años el deterioro físico es palpable y es muy probable que el toxicómano sufra problemas mentales provocados por la droga como la sicosis.

Los efectos de la cocaína también se reflejan en la conducta del consumidor. El adicto se vuelve más agresivo y en ocasiones la droga le conduce a cometer actos delictivos. En los centros asistenciales de Sevilla y la provincia, el 40 por ciento de las personas que comenzaron un tratamiento en 2006 por la adicción a una droga se vieron involucradas en problemas legales (arrestos, detenciones, delitos etcétera). La adicción más vinculada a incidencias legales es a la heroína y el rebujao, seguidos por el cannabis y la cocaína.

Los tratamientos contra la drogodependencia comienzan con la interrupción del consumo durante cuatro semanas y apoyo farmacológico. "El objetivo es que el paciente logre un periodo de abstinencia y siga estrategias para amortiguar los síntomas físicos y psíquicos (depresiones y ansiedad) del síndrome".

La segunda fase del tratamiento se centra en el estilo de vida del toxicómano, porque normalmente el problema está enraizado en sus hábitos. "Se introducen cambios que pueden ir desde un nuevo trabajo a un nuevo entorno para evitar recaídas", explica el psicólogo. "La drogodependencia es como un túnel del que es muy complicado salir, pero al final del mismo siempre hay luz".

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