Religión

El último adiós al canónigo Gutiérrez Mora

  • El cardenal Amigo Vallejo, arzobispo emérito de Sevilla, preside la misa córpore insepulto del sacerdote que fue su provicario general, fallecido el pasado jueves a los 89 años

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El último adiós al sacerdote que adoraba a los sacerdotes. En el Altar Mayor de la Catedral de Sevilla tuvo lugar el funeral por el alma de José Gutiérrez Mora, canónigo emérito fallecido el pasado jueves a los 89 años de edad. La misa córpore insepulto estuvo presidida por el cardenal Amigo Vallejo, arzobispo emérito de Sevilla, con quien Gutiérrez Mora colaboró estrechamente como provicario general desde la llegada de Amigo a la Archidiócesis Sevilla. El arzobispo de Sevilla, monseñor Asenjo, el grueso de los canónigos y otros presbíteros también quisieron despedir a un sacerdote que ha dejado huella entre sus compañeros.

Tras conocer el fallecimiento de quien fuera su número tres, el cardenal Amigo Vallejo quiso oficiar el sepelio celebrado en la Catedral, agradeciendo al comienzo de la homilía a monseñor Asenjo y al Cabildo que le permitieran presidir la eucaristía. El purpurado dedicó unas bellas palabras a la hermana y los sobrinos de Gutiérrez Mora, oriundo de Bollullos de la Mitación, localidad en la que ofició su primera misa en 1954 y que le distinguió con el título de hijo adoptivo en el cincuentenario de su ordenación.

"Ha muerto don José Gutiérrez Mora. Provicario de la diócesis, vicario episcopal, párroco de parroquias tan importantes como el Salvador o el Sagrario. Formador en el seminario. Doctor en Teología. Se terminó todo. Era un sacerdote que quería entrañablemente a los sacerdotes. Si tuviéramos que describirle, sería como un sacerdote que adoraba a los sacerdotes en el mejor sentido de adoración, en el de dar aliento al otro", dijo Amigo Vallejo en su homilía.

El cardenal aseguró que ser sacerdote es ser testigo de la resurrección de Jesucristo: "Nuestro hermano celebra hoy esa resurrección. ¡Qué gozosa responsabilidad la del sacerdote: ser testigo vivo de la resurrección! Querido Pepe, fíjate, qué equivocado están todos aquí, en Bollullos, en Sevilla... se creen que has muerto, que tu muerte es una desgracia, pero tú vives en paz. Intercede por nosotros".

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