"Te voy a rajar... eso me dijo"

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"Te voy a rajar entera... eso me dijo". María Dolores Epiñeira, enfermera de 52 años que atesora 31 años en la asistencia sanitaria, tiene grabadas las amenazas que sufrió de un usuario en Urgencias. "Temí que este individuo cumpliera con sus amenazas", recuerda María Dolores. Este episodio tuvo lugar en el Hospital Virgen del Rocío y terminó con una denuncia y un juicio rápido. Ocurrió en 2005 y no fue la primera agresión, ni la última, que María Dolores ha tenido que soportar en su puesto de trabajo como enfermera. "Hace dos años un joven que llegó al hospital con un nombre falso también me amenazó. Me derrumbé porque temí que cumpliera con sus amenazas", recuerda.

La veterana enfermera, que en la actualidad trabaja en el servicio de Radiología del Hospital de Valme, ha vuelto a sufrir recientemente otro episodio violento; y en esta ocasión el agresor ha sido la familiar de un paciente que aguardaba una prueba. "El pasado día 16 de febrero una señora comenzó a insultar y a gritar; y traté de calmarla, sin lograrlo", explica Espiñeira. La agresora llegó al hospital con una cita programada para una prueba de radiología de un familiar. "Algunas pruebas no son inmediatas y es necesario que los pacientes esperen porque hay que prepararlos", explica la enfermera. "Finalmente esta mujer se marchó, después de insultar y amenazar; pero regresó de nuevo y volvió a amenazarme", recuerda María Dolores.

Inseguridad, problemas para conciliar el sueño, ansiedad, miedo... "la inquietud termina afectando a la vida privada; emocionalmente nos coloca en una situación muy débil", lamenta. Ante un usuario agresivo o crispado María Dolores trata "siempre de mantener el temple, pero hay límites".

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