Sevilla FC

Alfombra roja a Iniesta y Messi

  • El 4-4-2 con la zaga adelantada, sin el mínimo quite, fue un suicidio

Alfombra roja a Iniesta y Messi Alfombra roja a Iniesta y Messi

Alfombra roja a Iniesta y Messi

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Así en la Liga... como en la Copa. La final, ese enorme pilar que sostenía las expectativas y la ilusión de los sevillistas mientras en el campeonato de la regularidad seguía la caída libre, también se desmoronó con estrépito. El 4-4-2 de Vincenzo Montella fue lo más opuesto a aquel que sentó magisterio allá por Milán, con Arrigo Sacchi. Para tirar la defensa tan arriba ante Busquets, Iniesta o Messi hay que tener a diez lobos sin piedad y perfectamente sincronizados. No a diez corderos de patas temblorosas sin la mínima capacidad para apretar, hostigar y, ni mucho menos, robar. Unos 25.000 sevillistas iban dispuestos a disfrutar de nuevo en el paraíso y su equipo, el que han pergeñado Castro, Arias y Montella, los condenó a hora y media en un infierno. A la enésima humillación. Y en el escenario más mediático.

Defensa

Sin noticias del plan para alejar el balón de Messi. Y sobre todo, de Iniesta. El crack argentino vio pronto que el Sevilla defendía con la mirada, que las dos líneas de cuatro la conformaban ocho espantapájaros clavados y allá que acudió a zonas interiores para divertirse con paredes y últimos pases a Coutinho por la derecha, a Jordi Alba por la izquierda, con triangulaciones diabólicas con Luis Suárez cuando el uruguayo se ofrecía de espaldas. A la izquierda de Messi, la otra pieza que terminó de abrir en canal al Sevilla jugó su última final con el Barça y brindó lo mejor de sí en su despedida. Iniesta recibía en el carril del 10 con metros y tiempo para conducir, abrir, asociarse en corto... Siempre eligió la mejor opción el genio manchego y siempre con una precisión quirúrgica. El Sevilla le puso la alfombra roja a Messi y al capitán azulgrana y ambos desfilaron con majestuosidad. Y tras ellos, Luis Suárez o Busquets, que no perdieron un ápice de su agresividad tras el 3-0. El charrúa le robó a Banega para el 4-0 de Iniesta y el medio centro casi rompe al Mudo con su entrada ya con 5-0.

Ataque

La presión tras pérdida del Barcelona, ordenadísima y sincronizada -la mano de Valverde-, ahogó al triángulo N'Zonzi-Banega-Mudo Vázquez. Sarabia, Muriel y Correa dimitieron.

Virtudes

El orgullo de Navas. Y Sandro.

Talón de aquiles

Montella lo ha desintegrado.

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