copa del rey

Soplo final a los rescoldos (2-1)

  • Un mal cierre de los de Montella tras aplacar el incendio del derbi deja malas sensaciones pese al pase a cuartos

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Como siempre pasa con estas cosas, las victorias apaciguan los ánimos. El agua es un buen aliado para apagar las brasas de un fuego reciente. Y eso había hecho el Sevilla de Montella con la victoria –normal, sin alardes– que llevaba enjaretada ante el Cádiz, dejar en rescoldos el monumental enfado que dejó el pasado y desgraciado derbi, pero la manera más efectiva para volver a avivar las brasas es soplar sobre esos mismos rescoldos. Y eso fue lo que hicieron los jugadores nervionenses durante una buena parte de la segunda mitad, en la que el equipo amarillo, ya sin nada que ganar y eliminado con un 4-0 global en el emparejamiento, metió al Sevilla en su área, levantando de nuevo las iras de una afición que ya parecía conforme y con los ánimos apaciguados.

Las sensaciones con las que acabó la noche volvieron a ser malas, y aunque no fuera lo que más predominó en un partido en el que el Sevilla ganó y pudo golear, sí que, por ser los minutos finales, es lo que queda. El Cádiz no sólo acortó distancias con un bello gol de Álvaro que, como en la ida, volvió a pillar a la defensa desajustada en ese deseo de Montella de adelantarla unos metros, sino que dispuso de más ocasiones con las que seguramente de haber entrado alguna no hubiera pasado nada a nivel clasificatorio, pero que hubieran afeado notablemente lo que parecía más o menos restañado. La afición, además, castigó con dureza a una serie de jugadores a los que quiso señalar directamente cuando fueron sustituidos o, como Franco Vázquez y Muriel, saltaron al terreno de juego. También le dedicó pitos a N’Zonzi y a Sergio Rico, antes y después de salir en falso en el gol del cadista Álvaro.

Porque el Sevilla estará este viernes en el bombo copero de cuartos de final con todo merecimiento, aunque la noche empezó con nervios. Éstos estuvieron presentes en una fase del primer tiempo en que el equipo de Montella, como acabaría haciendo también al final, se desnudó para mostrar sus defectos de siempre, o de casi siempre. Errores en la coordinación de las marcas como el remate de Barral anulado por un ajustado fuera de juego que con Carole en el área y Traore sin ningún jugador de blanco a su alrededor recordó la acción del derbi en la que Guardado disparó al poste y Escudero marcaba a un delantero en el corazón en el área. Ése fue el primer aviso de los tres que dio el Cádiz antes de que acabara con todo el suspense un zurdazo de Ben Yedder, que salió muy fuerte con dos ocasiones claras en cuatro minutos.

Las imágenes del Sevilla-Cádiz Las imágenes del Sevilla-Cádiz

Las imágenes del Sevilla-Cádiz / Antonio Pizarro

Los primeros pitos se oyeron tras un zapatazo de Barral a la cruceta tras un regalo de Geis y siguieron con la escapada de Traore dejando en entredicho la velocidad mínima exigible para un defensa de Primera en la figura de Carole. El horno no estaba ni mucho menos para bollos, pero a la media hora de juego esa fase de dudas se cerró y el Sevilla, que de tres cuartos hacia delante funcionaba, puso las cosas en su sitio con el 1-0 del francés y no sólo con eso, sino con buen juego combinativo cuando entraban en asociación Banega, Sarabia, Correa y la ayuda de Carole y Ben Yedder. El argentino, que se está destacando como uno de los jugadores con más vergüenza en toda esta historia, ya pudo abrir la espita para la goleada en dos acciones en las que se encontró con Yáñez, un mano a mano muy claro y una falta directa que buscaba la escuadra.

El ambiente estaba relajado, aunque los rescoldos estaban. Pero no eran las llamas que se hubieran podido avivar si el Cádiz hubiese inquietado más o, mucho peor, se hubiera puesto por delante. Eran los mejores minutos del Sevilla, que tuvieron la continuidad en el arranque de la segunda parte, cuando Correa cabeceó impecablemente un gran córner botado por Sarabia. Llamativos los misterios y secretos de algunos cuerpos técnicos. Si el madrileño le salvó a Sampaoli muchísimos puntos a balón parado, ¿por qué ni con Berizzo ni con Montella ejecuta todas, pero todas, estas acciones?

Todo estaba más o menos bien entre equipo y afición, camino de reconducirse, pero como suele decirse por aquí, este Sevilla si no la da a la entrada la da a la salida. Como en la ida en el Carranza, el Cádiz se agigantó cuando lo tenía todo perdido y sopló fuerte en los rescoldos de un incendio. No pasó a mayores, pero ahí quedan de nuevo las malas sensaciones.

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