La dificultad de lo sencillo

  • Montella, de momento, ha desatado el nudo de Berizzo: ataques más limpios de toques y el mejor del equipo, N'Zonzi, al campo.

  • Atrás asumirá más riesgos.

N'Zonzi y Lenglet ven cómo se escapa un balón. N'Zonzi y Lenglet ven cómo se escapa un balón.

N'Zonzi y Lenglet ven cómo se escapa un balón. / Julio González

Vincenzo Montella, impelido además por el cortísimo margen para preparar el derbi de mañana, ha simplificado las cosas para echar a andar. Eduardo Berizzo se consumió en un fútbol artificioso, barroco, en el que sobraban los toques y faltaba la velocidad. Y el italiano, en su primer partido, ordenó limpiar las jugadas, simplificarlas y arriesgar en el primer toque, lo más en el segundo. El plan anterior se fue retorciendo y el nuevo preparador no ha llegado inventando la pólvora: de momento, y en espera de que el tiempo abra más hojas de su manual, ha pedido a sus pupilos que sean más verticales. A veces, lo sencillo es lo más dificultoso.

También es de una sencillez aplastante que un equipo siempre, o casi siempre, va a competir mejor con su mejor elemento sobre el campo. También ahí Montella ha cambiado las tornas. Si Berizzo pechaba con el enorme lastre de su desencuentro con Steven N'Zonzi -al margen de que tuviera razón en su enfrentamiento con el francés-, Montella ha llegado con su sonrisa seductora, Maresca ha colaborado con su carisma y, de repente, la llave maestra del esquema, la pieza clave del eje, volvió a vestirse de corto en Cádiz el pasado miércoles. Y a buen nivel.

Steven N'Zonzi, en el partido del pasado miércoles en Cádiz. Steven N'Zonzi, en el partido del pasado miércoles en Cádiz.

Steven N'Zonzi, en el partido del pasado miércoles en Cádiz. / julio gonzález

Con todos los matices que aconseja el rival que el Sevilla tuvo enfrente en la ida de esos octavos de la Copa del Rey -un equipo de Segunda, aunque de los mejores, y encima trufado de suplentes-, el gigante francés evidenció que su estado de forma no refleja la inactividad: no jugaba un partido oficial desde su discusión con Berizzo en el intermedio del Sevilla-Liverpool, el pasado 21 de noviembre.

Un partido es un partido. Y además fue la ida de una eliminatoria. Y ante un enemigo de categoría inferior. Pero esos 90 minutos largos ya hicieron a Quique Setién extraer sus primeras conclusiones cara a lo de mañana: Montella ha tenido la virtud de desbloquear al Sevilla, ha desatado el nudo simplificando sus ataques.

No fue una actitud forzada. Su Fiorentina, la que quedó cuarta tres temporadas seguidas en la Serie A, jugaba adoctrinada por esos mismos consejos. Era un equipo con una salida muy vertical, que arriesgaba en la salida del balón aun sabiendo que acrecentaba las posibilidades de que el enemigo recuperara pronto la pelota. Muy lejos de los preceptos de Berizzo, obsesionado con esos pases de seguridad que mantuvieran la posesión del balón... para acabar enredado en una espiral de toques inocuos y horizontales.

El Nolito de Cádiz fue el Joaquín que tanta inquietud provocó en la primera parte de aquella ida de seminales de la Fiore en Nervión: un extremo diestro por la izquierda, a pierna cambiada, con último pase por dentro o tiro a portería. Los viola actuaban también bajo un 4-3-3 con Badelj de pivote (N'Zonzi en el caso sevillista), Borja Valero de regista con libertad (Banega)... y ausente Guido Pizarro por sanción mañana, puede que el tercer centrocampista sea tan ofensivo como el chileno Matías Fernández, el que actuó en Nervión en esas semifinales. Tanto el Mudo Vázquez, sobre todo, o Sarabia pueden responder a ese patrón.

Junto al sustituto de Pizarro, flotan otras dos incógnitas en la configuración del once sevillista: el lateral derecho y el delantero centro. Mercado aparece por delante de Corchia y más incierto es el dilema Ben Yedder-Muriel por el conocimiento que tiene Montella del colombiano.

Ni mucho menos, todo fue positivo en el estreno de Montella en Cádiz. En la segunda parte, sea por la carga de trabajo en los entrenamientos -que la ha habido-, sea por ese 0-2 y la inminencia del derbi, el Sevilla apenas salió y sufrió con los rápidos atacantes cadistas, que se colaron a la espalda de una zaga que tira la línea más arriba que con Berizzo. Montella necesita tiempo para reajustar y sincronizar los movimientos. Setién habrá tomado nota de ello. También de que el italiano ha prescindido de las marcas al hombre.

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