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El peligro de olvidar la Liga

  • El Sevilla, obligado a recuperar el tono en la Liga cuando aún no ha bajado de su nube Champions

  • En Butarque le espera un fútbol sin focos, pero fútbol real

Lenglet (más rezagado), Mercado, Franco Vázquez y Muriel caminan por el aeropuerto. Lenglet (más rezagado), Mercado, Franco Vázquez y Muriel caminan por el aeropuerto.

Lenglet (más rezagado), Mercado, Franco Vázquez y Muriel caminan por el aeropuerto. / fotos: víctor rodríguez

Cuidarse de la ley del péndulo en estos casos no está mal en el fútbol. Un desplazamiento, un partido de mucho desgaste físico, una tremenda alegría -sin precedentes casi-, festejar lo justo, una nueva ilusión con el sorteo de cuartos de final... Mientras, un rival como el Leganés espera descansado en un escenario de características muy especiales como Butarque.

Vuelta a la realidad de la Liga, esa competición que prácticamente le cerró las puertas al Sevilla hace ahora una semana en lo que se refiere a su primer objetivo de la temporada, quedar entre los cuatro primeros de la clasificación liguera que dan derecho a volver a escuchar el himno de la Champions en la campaña venidera.

La derrota ante el Valencia en el Sánchez-Pizjuán y la imagen de impotencia que los de Montella dejaron con el sevillismo de testigo en la segunda parte hacía impensable vaticinar lo que tres días después pasaría en Old Trafford. Pero esto es fútbol. Por eso es grande este deporte y por eso esa misma afición que se resignaba viendo a Kondobia metiéndole pases de gol a Rodrigo va a tener un mes de abril con las pulsaciones a doscientos por minuto.

Pero precisamente por eso en la Liga el Sevilla no se puede dormir. Si en abril va a tener frentes de gran emotividad con el Bayern Múnich en la Champions y el Barcelona en la final de Copa, tampoco podrá olvidar los encuentros de esta competición en la que si bien ya tiene imposible dar caza al Valencia (encima ganó ayer), debe vigilar a los que vienen por detrás, pues está en juego disputar competición europea la temporada próxima.

Quizá por eso, porque sabe que en abril va a tener que repartir los esfuerzos, Montella avisó antes de viajar hacia tierras madrileñas que el Sevilla está en el momento justo de que la plantilla eleve de verdad su nivel. ¿Un aviso a navegantes?

No se podrá quejar el italiano de cómo se le están subiendo al carro gente como Ben Yedder o Kjaer. Nolito también anda poniendo su granito de arena y poco a poco, pero el técnico napolitano necesita más, mucho más de lo ofrecido por el fondo de armario hasta ahora.

Como ahora viene parón tampoco tendrá que rotar en exceso en su once inicial, pero con lo que sea el Sevilla está obligado a volver a ganar en la Liga, competición en la que Montella no termina de cuadrar sus números. Hacerlo o no en Butarque dependerá de la actitud con la que salgan al rectángulo de juego los profesionales sevillistas, que deberán bajar de la nube, olvidar el Teatro de los Sueños y poner tambien intensidad ante uno de los equipos más incómodos de Primera División.

El Leganés, con una sola victoria en sus últimos cinco encuentros, se ha acercado peligrosamente a la zona de abajo y los nervionenses habrán de saber que jugar ante el equipo que dirige Asier Garitano no tiene nada que ver con hacerlo frente al Manchester United. Buena dosis de fútbol directo, ataque por las bandas, una trabajada estrategia y mucho balón dividido es lo que estará hoy presente sobre la hierba del sur de Madrid y a ello tendrá que adaptarse el equipo de Montella, que para colmo también tendrá que lidiar con el agua en el estadio pepinero.

No llegó a tiempo Jesús Navas y la profundidad de Joaquín Correa -con inocencia o sin ella ante el gol- tampoco estará en la izquierda por sanción, pero nada de eso son excusas válidas. Ben Yedder se ha ganado en ocho minutos mágicos una oportunidad como titular y el Sevilla aterriza por segunda vez en este estadio con la necesidad de recuperar el ritmo en la competición que ahora mismo menos ilusiona en el sevillismo, pero que es la que marca los objetivos del ejercicio siguiente.

En la memoria de los locales estará la semifinal de Copa que los de Montella se llevaron para su terreno, empezando con un en empate en este escenario que no fue victoria por aquel gol de Siovas tras el que Sergio Rico, uno de los héroes de Old Trafford, tuvo que pedir perdón. Curioso, pero esto es fútbol.

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