El ADN una molécula de éxito

La revolucionaria descripción de la molécula de ADN hace 60 años se ha asentado en este tiempo en la conciencia colectiva como un principio innegable de ciencia, un mito y un icono de la comunicación que relaciona su diseño y hasta su nombre con la investigación y el éxito.

La doble hélice tridimesional, a colores y en forma de ascendente escalera al infinito es aún un recurso recurrente en películas, series de televisión y escenografías mas o menos académicas para indicar progreso científico, a pesar de su avanzado cumpleaños.

Quien más, quien menos introduce el ADN en su discurso para atribuirse conocimientos irrefutables y las siglas se asocian, a veces sin acierto, con enfermedades y maneras, y las pruebas para su identificación valen para encontrar desde un padre indeciso hasta un delincuente.

El ADN está en todas partes y así lo atestigua Tony Calvo, presidente de la Asociación Española de Comunicación Científica, que reconoce que el ácido desoxirribonucleico, por muy trabalenguas que parezca, se ha incorporado al habla popular y se le responsabiliza de casi cualquier fenómeno biológico.

Desde su experiencia de divulgador científico, Calvo apunta futuro el uso inexacto con el que regularmente se atribuyen características evolutivas y no genéticas al ADN, al que incluso se achacan señas de identidad colectiva.

Frases como que "la siesta está en el ADN de los españoles", no hacen mas que desvirtuar un "descubrimiento", que no descubrimiento de la estructura de la molécula del ADN (Watson y Crick, 1953), con el que se recopiló un trabajo sesudo y paciente, de años, de muchos físicos, químicos y biólogos.

El planteamiento de Francis Crick (1916-2004) y James Watson (1928) fue un "fogonazo" muy bien manejado en los medios y con una estupenda puesta en escena, recalca Calvo, para explicar por que se ha convertido en un referente, historia de éxito de las que también necesita la ciencia.

Hoy sabemos que conocer la estructura del ADN no es la respuesta a todas las dudas de la biología molecular, pero sí que estableció las bases para algunos de los mas notables avances científicos de nuestra era.

La del ADN es la molécula de más éxito de la historia, aseguró Calvo, que aboga por un periodismo especializado más crítico y consciente, que no contribuya a encumbrar protagonistas aislados, sino estructuras sólidas de investigación, rigurosas y de calidad.

El genetista, inmunólogo y bioquímico Carlos Martínez, profesor de investigación del Consejo Superior de Investigación Científica (CSIC), que ha conocido profesionalmente tanto a Watson como a Crick, recalcó que la descripción del ADN "explicó de manera brillante" las principales preguntas del momento.

"Fue una idea inmediatamente aceptada, a pesar de que rompía con todo lo establecido, gracias a la excepcional combinación de la juventud de Watson, que en 1953 tenía sólo 27 años, la reconocida veteranía de Crick y un buen plan de comunicación", recalcó.

Cumplidos los 60 años, el modelo del ADN, superado por otras investigaciones que se fundamentan en su descubrimiento, aún revela la importancia de apostar por la juventud y su capacidad de romper paradigmas, señaló Martínez, ex secretario de Estado de Investigación, para quien los grandes mitos estimulan la educación y la formación.

Esos fenómenos mediáticos y lo que se prolongan en el tiempo, contribuyen a acercar la ciencia a la sociedad, apuntó Martínez, sin despreciar el trabajo de día a día que siguen en el anonimato cientos de cuidadosos investigadores, sobre los que se gesta la excelencia.

"El ADN es muy personal, nos atañe a todos, por eso ha sido fácil de entender, aunque no se entienda", subrayó el científico, tras recalcar la importancia de una molécula que incide de manera directa sobre lo que somos y seremos como especie y de toda la vida que nos rodea.

Sobre este punto, el director de Universia cree que unos de los retos es cómo saber si el estudiante ha recibido algún tipo de ayuda para aprobar los módulos.

Una de las posibilidades para solucionar el problema, según apunta, podría ser crear una red de centros que convoquen exámenes presenciales trimestralmente para evaluar los conocimientos adquiridos y verificar la identidad de los estudiantes.

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