La CE plantea a los fabricantes de coches un plan para bajar emisiones

  • El Gobierno comunitario combina sanciones con incentivos para conseguir que en 2012 los vehículos emitan un máximo de 120 gramos de CO2 por kilómetro · Alemania se niega a asumir esta idea

La Comisión Europea (CE) propuso ayer un mecanismo flexible para lograr el objetivo de que los coches nuevos emitan una media de 120 gramos de CO2 por kilómetro en 2012, ya que se permitirá combinar todos los modelos de cada fabricante para evitar o reducir las penalizaciones económicas. Además, la CE planteó que los fabricantes con vehículos más contaminantes puedan mejorar la media de su gama a través de asociaciones con empresas cuyos modelos tengan menores emisiones, así como la posibilidad de una excepción para los pequeños constructores especializados. La media de emisiones se calcularía teniendo en cuenta el peso y las matriculaciones de cada modelo en todas las marcas de cada grupo empresarial. De esta forma, la media de cada grupo empresarial se realizaría de acuerdo a la auténtica importancia que cada modelo (contamine poco o mucho) tiene en sus matriculaciones totales. El sistema, que todavía debe ser aprobado por los países de la Unión, incluirá también a los fabricantes de fuera de la UE.

La CE propuso en febrero pasado que los automóviles emitan una media de 120 gramos a partir de 2012, frente a los 160 gramos actuales. Los fabricantes garantizarían 130 gramos con mejoras en la tecnología de los motores. Los 10 gramos que quedarían por rabajar vendrían de un mayor uso de biocombustibles, mejor gestión del tránsito o avances en tecnologías complementarias, como neumáticos de bajo rozamiento o aires acondicionados más eficientes.

El mecanismo aprobado ayer por la Comisión establece una curva por la que el nivel de emisiones de los coches más pesados tendrá que mejorar proporcionalmente más que el de los vehículos ligeros. Las sanciones tendrán una aplicación progresiva durante cuatro años en 2012-2015 y alcanzarán sucesivamente 20, 30, 60 y 95 euros por cada gramo de más que emita cada coche matriculado que supere el límite.

Las penalizaciones económicas deben ser "creíbles", a fin de hacer que el cumplimiento de los objetivos de emisiones sea "más atractivo" que el no cumplimiento", afirmó el comisario europeo de Medio Ambiente, Stavros Dimas, en la conferencia de prensa en que presentó la propuesta.

Dimas reconoció que, si los fabricantes aplican a los compradores el coste de las medidas, el precio de cada coche subiría una media de 1.300 euros, lo que quedaría más que compensado, según los cálculos de la CE, con un ahorro medio de unos 2.700 euros por el menor consumo de combustible durante la vida del auto.

La Comisión espera que estas medidas ayuden a reducir en un 19 por ciento las emisiones de CO2 del ramo del transporte por carretera, que es responsable de aproximadamente el 12 por ciento de las emisiones comunitarias. "Todos los sectores deben contribuir", afirmó el comisario.

Señaló que el debate en la Comisión "fue muy vivo", después de que varias fuentes comunitarias dijeran que ha habido mucha tensión entre el comisario de Medio Ambiente y su colega de Industria y Empresa, el alemán Günter Verheugen, aparentemente muy reticente a las penalizaciones económicas y favorable a la industria de su país. Verheugen, que presentó junto con Dimas la decisión de febrero sobre el sistema de 130/120 gramos por kilómetro, no participó en la conferencia de prensa de ayer.

Los fabricantes de vehículos más grandes o rápidos, y por tanto más contaminantes, que no tengan modelos de menores emisiones con los que compensar, tendrán la posibilidad de crear asociaciones (sin fusión empresarial) con constructores de autos menos contaminantes. El sistema sería parecido al mecanismo de intercambio de emisiones.

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