Cometer infracciones graves de tráfico podría suponer la retirada del vehículo

  • El Ministerio Público tendrá que estudiar si la idea cabe en el ordenamiento jurídico español, aunque la decisión última será del Congreso · Rubalcaba anuncia una reforma del sistema de multas

El fiscal jefe de Seguridad Vial, Bartolomé Vargas, reclamó ayer sanciones más duras para los conductores que cometan imprudencias graves o sean reincidentes en la infracción de las normas de tráfico, sugiriendo que el Código Penal permita poder decomisar el vehículo en esos casos, "como cuando se decomisa una pistola por haber cometido un delito".

"Imaginemos a un conductor que sistemáticamente conduce a pesar de que le han retirado el permiso, que sistemáticamente incide en conductas de conductor embriagado y, en definitiva, utiliza el vehículo como un arma de violencia vial. Para ese conductor, desde luego, se le debe aplicar la pena de decomiso", indicó Vargas, que ayer participó en el V Foro contra la Violencia Vial, organizado por Stop Accidentes.

Vargas ha afirmado que el decomiso de vehículos a los conductores que hayan cometido infracciones muy graves está previsto en otros países, aunque la Fiscalía tendrá que estudiar si cabe en el ordenamiento jurídico español.

A título personal, Vargas ha señalado que esta medida, debidamente regulada, "puede ser positiva para la seguridad vial", si bien ha añadido que la decisión de aprobarla correspondería al Gobierno y, posteriormente, al Congreso de los Diputados.

Por su parte, el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, anunció su intención de cambiar el sistema de gestión de multas, para que la pérdida de puntos se efectúe lo más cerca posible de la acción a sancionar. Lo que se pretende es que el procedimiento sancionador sea "lo más eficaz" y que tenga un efecto reeducador más inmediato, indicó durante la inauguración del V Foro contra la Violencia Vial.

El titular de Interior enmarcó esta iniciativa en el proceso de reformas abordado a comienzo de la legislatura pasada con el fin e reducir la siniestralidad. Aunque reconoció que las cifras son aún "pavorosas", opinó que "las cosas van razonablemente bien". Como ejemplo recordó que mientras que en el primer cuatrimestre de 2008 han fallecido 678 personas en las carreteras, en el mismo periodo de 2003 fueron 1.186. "Es casi un 40% de descenso que marca el camino", insistió.

También ha recordado el análisis comparativo que se realizó hace cinco años entre los muertos por accidentes de tráfico, que eran más de 4.000 al año, y los fallecidos en homicidios, que estaban entre los 1.200 y los 1.300, lo que reflejaba "la magnitud del desastre que asumíamos todos los días como inevitable".

En cuanto a los resultados de la reciente reforma del Código Penal, Rubalcaba explicó que el número de detenidos por conducir bajo los efectos del alcohol ha disminuido desde los más de 200 en diciembre a más de 100 en la actualidad. "La gente sabe que está penalizado y no bebe, que es lo que queríamos", dijo el ministro, asegurando que no se pretendía "ni sancionar ni mucho menos meter a gente en la cárcel", sino que la modificación pretendía tener un efecto preventivo. "Esto no nos hace populares pero en el fondo sí hemos conseguido que los ciudadanos sean más responsables", valoró.

Por último, el ministro abogó por la formación en materia de seguridad vial desde las escuelas y confió en que la parte que Educación para la Ciudadanía dedica a este apartado "cambie los hábitos de los hoy niños y mañana conductores".

Rubalcaba agradeció a las asociaciones de víctimas "de la temeridad vial" el trabajo desarrollado desde hace unos años que ha ayudado a poner este asunto "encima de la mesa" de la sociedad y de la agenda política.

La asociación Stop Accidentes -organizadora del foro- defendió la existencia de una ley integral que equipare el tratamiento a las víctimas de tráfico con otras y las convierta en "prioridad política".

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