Panorama del sector ante el impulso a la LSP

Farmacias: un riesgo por ley

  • El peso de las grandes cadenas en países liberalizados y los pobres resultados del modelo navarro cuestionan eliminar la titularidad de las farmacias. El control del gasto y el modelo de empleo se añaden a la cobertura universal para avalar el sistema actual.

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“No tiene posibilidad de sobrevivir casi nadie”. Diríase que hablamos de la construcción, pero esta alarma procede de un sector tradicionalmente estable y próspero y que en los últimos meses ha visto recortado drásticamente su volumen de negocio y seriamente afectadas sus perspectivas futuras. El sector farmacéutico intenta denodadamente frenar la pretensión del gobierno central de liberalizarlo incluyéndolo en la Ley de Servicios Profesionales, cuya aplicación esbozó la portavoz del ejecutivo de Rajoy, Soraya Sáenz de Santamaría, el pasado viernes. La razón básica: los colegios de farmacéuticos ven incomprensible el perjuicio al servicio especializado que causaría y temen que sería el tiro de gracia a una actividad que consideran seriamente castigada por la crisis y también por las medidas de ahorro gubernamentales. “Ya hay farmacias en quiebra”, asegura el vicepresidente del Consejo Andaluz de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (Cacof). Algo impensable en cualquier época pasada.

Diversos elementos llaman la atención sobre la pretensión del ministro de Economía, Luis de Guindos, de que las farmacias tengan que jugar en un tablero de libre competencia total. El primero, que haya sido precisamente De Guindos el impulsor cuando el propio ministerio de Sanidad que encabeza Ana Mato no es partidario de la modificación. "De las 17 Comunidades Autónomas, las 17 consejerías de Sanidad están en contra y lo han manifestado por escrito. El propio ministerio de Sanidad no apoya esta medida”, asegura Manuel Pérez. Garantizar el mantenimiento del servicio a la totalidad de la población y el riesgo de que se dispare el desempleo son los otros dos pilares básicos que sostiene la patronal de farmacéuticos para oponerse. Una comunidad, Navarra, implantó en 2000 un sistema intermedio con resultados ciertamente cuestionables.

Sostienen los representantes del sector que no hay margen para más ajustes, ni recortes, ni merma de ingresos. “En muchos casos se ha pasado el límite. Los gastos se mantienen y los ingresos han bajado mucho. No es un problema porcentual sino absoluto: todo sube (impuestos, autónomo, etc) y los ingresos bajan. El gasto farmacéutico se ha realizado a través de una reducción de precios y, por tanto, a costa del rendimiento de la farmacia”, añade. Se estima en un 15% la bajada de ingresos de una farmacia media en 2001, cifra que aumenta hasta un 25% en el acumulado 2010-2011.

El sector “ya no es atractivo”

Esta última situación ha convertido a las farmacias en una inversión muy dudosa. De hecho, los traspasos se han desplomado y llama la atención que en Sevilla, la provincia andaluza con más farmacias, no se haya traspasado ni una sola en todo 2012. “No hay crédito y bajan los ingresos, con lo que ha dejado de ser un sector atractivo”, reconoce Pérez.

Y todo eso teniendo en cuenta que en Andalucía no hay retrasos apreciables en el pago por parte de la administración pública. “En otras comunidades sí los hay, pero el problema más grave es la reducción de precios y de recetas”. Las recetas bajaron el mes de marzo casi un 20%, mientras el ajuste en el coste de fármacos provocó en Andalucía un descenso el mes pasado del 18,39% respecto a marzo de 2012 (un 21,69 en el total de España) y de 204,3 millones de euros menos de facturación (hasta 1.671,3 en los últimos 12 meses)

El Cacof sostiene que la pretensión de liberalizar el sector farmacéutico procede de “presiones” externas. “No hay presión de Europa –de hecho hay dos sentencias del Tribunal de Justicia de la UE que avalen el modelo de titularidad-propiedad–, ni una demanda social al respecto porque la gente está satisfecha con la prestación que recibe. Hay una percepción de que esa liberalización creará empleo, pero no es así”, advierte Pérez.

Como una plaga, aparece el concepto más temido: paro. “Por primera vez en mucho tiempo se habla de paro. La farmacia era un sector que absorbía las nuevas incorporaciones al mercado laboral, pero ya cuesta crear nuevos puestos para incorporar a la gente que llega y renovar los contratos para mantener a los trabajadores”. Cambiar el modelo dispararía este problema en la medida en que se abandonaría los criterios de distribución territorial perjudicando en primer lugar la necesidad de garantizar el servicio y el acceso a farmacia en particular en zonas con bajos índices de población.

El panorama europeo

La UE presenta tanto el modelo que rige ahora en España como el liberalizado que plantea De Guindos. El predominio del primero es absoluto (ver gráfico), y aunque algunas de las economías más avanzadas optan por el segundo (Holanda, Suecia, Reino Unido) hay algunas dudas sobre su aplicación en España: “En esos países, si no eres capaz de entrar en sus cadenas de distribución no tienes posibilidades”, asegura un profesional de la distribución de productos para farmacias. “Ellos imponen cifras elevadas para que puedas acceder, mientras en la mayoría de países de Europa el desarrollo de redes comerciales está más abierto aunque permanezca el control de los establecimientos en manos de farmacéuticos y no en libre mercado al uso”, añade.

Otros países que han adoptado la liberalización farmacéutica, como Irlanda y Grecia, se encuentran en situación de rescate. Grecia, de hecho, dio marcha atrás y volvió al modelo que ahora tiene España.

"Hoy en día nadie se hace rico vendiendo paracetamol", considera este distribuidor. Es más, los ingresos de las farmacias por productos complementarios a los fármacos alcanza el 20% del total. El desarrollo de la parafarmacia dentro de la farmacia tradicional se asoma como la principal carta a jugar por los farmacéuticos para paliar la merma de ingresos, pues los márgenes no están fijados por la administración y los precios son totalmente libres.

Andalucía mantiene el empleo a pesar de las dificultades

La evolución de la actividad farmacéutica en Andalucía muestra a las claras el frenazo que ha sufrido el sector desde el comienzo de la crisis. Como puede observarse en el gráfico adjunto, la ratio de farmacias por habitante no experimenta variación significativa (levemente al alza). En datos absolutos, el panorama es claro: en 2012 se redujeron las farmacias por primera vez. Desde el inicio de la crisis, las variaciones son mínimas: Jaén tiene las mismas 292, Cádiz sigue en 462, las 229 de Huelva apenas son 3 más que en 2008, Málaga tiene 615 (igual que en 2008) y Córdoba pierde una (389 en 2012 y 390 en 2008). Sólo ganan Sevilla (799 por 788), Granada (503 por 490) y Almería (282 por 278), si bien todas bajaron en 2012. De hecho, Andalucía perdió cinco farmacias.

A pesar de los datos adversos, el sector farmacéutico andaluz está realizando notables esfuerzos por mantener los empleos y la totalidad del servicio. “Se hace lo posible y lo imposible”, aseguran los representantes sectoriales, “pero hace tiempo que ya no hay más margen”. La liberalización, entienden, conllevaría un retroceso del empleo cualificado al entender que únicamente podrían asumir la instalación de nuevos establecimientos las grandes cadenas, como ha ocurrido en los países europeos que han optado por este modelo. Algunos han llegado a dar marcha atrás, casos de Grecia, Hungría y Bulgaria.

El modelo navarro, que se presentaba como alternativa al plan de Luis de Guindos pero apostando por una semiliberalización del sector, está en entredicho. No se han creado las farmacias esperadas (con cifras similares al resto del país), el empleo cualificado está por debajo del resto de la península (con lo que queda afectada la atención especializada por parte de los licenciados en farmacia), numerosas localidades pequeñas han perdido su farmacia y las ratios de rentabilidad de los establecimientos navarros ha bajado aún más que otras comunidades. La ecuación del sector es simple: la liberalización total agravaría este panorama y lo extendería por todo el país.

Nuevas medidas de ahorro

Además de la reducción de precios, Sanidad acaba de anunciar otra medida encaminada a potenciar el ahorro en el gasto farmacéutico, la puesta en marcha a finales de mayo de los envases con dosis ajustadas a cada tratamiento, comenzando con los antibióticos más comunes, según avanzó la ministra Ana Mato.

El actual sistema de gestión se considera el idóneo para racionalizar el gasto por parte de las administraciones públicas al estar el 80% de los fármacos dispensados subvencionados  por el Sistema Nacional de Salud. El número de recetas (bajó un 18,57% en 2012) es el indicador clave para ajustar el gasto estatal. La liberalización difícilmente asumirá esta fórmula de control del gasto o la dispensación ajustada a cada tratamiento.

La defensa de la planificación territorial es uno de los argumentos de mayor peso dentro del Cacof para oponerse a la liberalización. “Es necesario un análisis de las farmacias que tiene la población y que se abran las que hagan falta, a través de una planificación sanitaria. Si esto ocurre, y se actúa con cabeza y con una planificación adecuada, cuando pase la crisis el sector se debe recuperar casi automáticamente”.

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