Josef Fritzl, un hombre autoritario con un vicio perverso

  • El ingeniero jubilado austríaco se caracteriza por ser un hombre dinámico pero autoritario que gobernaba su casa como un teniente general. "Era celoso de su privacidad", recuerda un vecino.

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El ingeniero jubilado austríaco Josef Fritzl, tristemente famoso desde el domingo pasado por el encierro y la violación de su propia hija durante casi un cuarto de siglo, es un hombre dinámico pero autoritario que escondía un vicio perverso.

Según recuerdan numerosos vecinos y conocidos de Fritzl, éste siempre trataba de estar bronceado, coqueteaba con las mujeres y llamaba la atención por el exagerado cuidado de su jardín, donde se descubrió el calabozo subterráneo, en el que su hija Elisabeth tuvo que malvivir durante 24 años.

Allí nacieron siete hijos producto de las sistemáticas violaciones sufridas por la joven de parte de su padre.

Uno murió poco después de nacer y fue incinerado por Fritzl, tres fueron educados como "nietos" y los otros tres permanecieron toda su vida, hasta hace pocos días, encerrados en el zulo de 60 metros cuadrados adjunto a la vivienda familiar.

Según los relatos de varios vecinos, Fritzl gobernaba "como un teniente general" en su casa, era muy celoso de su privacidad, lo que explicaría porqué nadie de su familia se dio cuenta que mantenía encerrada a su hija en un zulo tres metros debajo del jardín.

"No dejaba que su mujer Rosmarie hablara mucho tiempo con la gente, siempre insistía en que los miembros de su familia permanecieran en casa", recuerda en declaraciones una anciana vecina, que durante años vivió en el edificio contiguo.

"Siempre nos llamó la atención que Fritzl trabajaba hasta altas horas de la noche en el jardín, pero nunca nos podíamos imaginar qué es lo que en realidad estaba haciendo", agrega Karina, una joven que vive en la misma calle.

La chica conoce desde hace años a Lisa, una de las hijas-nietas de Fritzl, que vivía en la casa y a la que describe como "muy tranquila pero simpática".

Por otra parte, la prensa sensacionalista austríaca publica hoy una foto de Fritzl bronceado y exultante en bañador, una imagen tomada aparentemente en 1998 en una playa de Tailandia, donde estuvo dos semanas de vacaciones con un amigo.

"Si claro, eso sí lo sabíamos todos, le encantaba ir de vacaciones a Tailandia. Usted ya sabe a que me refiero", señaló otra vecina, en referencia al posible abuso sexual de menores en ese país asiático.

El diario sensacionalista "Kronenzeitung" afirma hoy saber que el acusado ya tenía antecedentes penales por acoso sexual de un mujer (no emparentada con él) por lo que habría estado en la cárcel, pero las autoridades no han confirmado estas versiones alegando que los posibles delitos ya han prescrito.

El rotativo vienés incluso pública una foto de Fritzl, tomada en 1982 durante el proceso judicial en un tribunal austríaco.

Gerda S., una ex compañera de trabajo de Fritzl, relata en el diario "Österreich" que éste siempre iba bien vestido, "parecía un diplomático" y que le encantaba coquetear con las mujeres.

"Era una persona especialmente vanidosa, su corbata nunca estaba mal puesta y sus zapatos siempre relucientes", señala en declaraciones a ese diario, que ha enviado a una docena de reporteros a Amstetten para informar sobre el suceso.

"Era una tipo muy apuesto. Todas las mujeres en la empresa estaban detrás de él", asegura Gerda.

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