Libres dos españoles retenidos tres meses en China acusados de robar un portátil

  • Los jóvenes extremeños han estado incomunicados, durmiendo sobre una tarima y con la ropa como almohada

Pablo Trejo y Alejandro Mora, los jóvenes extremeños liberados ayer sin cargos por las autoridades chinas tras casi tres meses de detención por el presunto hurto de un ordenador portátil, señalaron a Efe que se encontraban muy felices tras dejar atrás "tres meses muy duros" en los que pagaron muy cara "una chiquillada sin pensar en las consecuencias".

"Han sido tres meses acordándome de mi familia y de mis amigos, esperando que todo acabase lo antes posible", relató Mora desde Shanghai, donde ambos descansaban a la espera de los visados y los billetes de avión de vuelta a España, a donde esperan regresar en cuatro o cinco días.

"Me levantaba cada día y no podía creer que estaba en una celda, eso que se ve en las películas de estar dentro de una prisión, o que te pongan esposas... todo ha sido muy difícil", recuerda por su parte Trejo.

Los dos jóvenes, de 22 años, han pasado casi tres meses en un centro de detención de Hangzhou, acusados de robar un ordenador portátil en una discoteca, aunque finalmente fueron liberados sin cargos después de que el denunciante y más tarde la Fiscalía retiraran la demanda.

"Cometimos una chiquillada que aquí no está bien vista", señaló Mora, asegurando que "hay que pensar en positivo que de los errores se aprende".

Para Trejo, las consecuencias de esa "chiquillada", como él también la califica, han sido "excesivas", después de pasar tres meses incomunicados, cada uno en una celda, sin poder hablar por teléfono o siquiera comunicarse por internet con su familia o amigos.

"En la celda no había nada, ni internet, ni teléfono. Sólo teníamos la visita del consulado una vez al mes, y la familia todo lo sabía a través del abogado", explica Trejo.

El joven extremeño relata que en los habitáculos había hasta 20 detenidos (ellos estaban cada uno en una celda) y no había siquiera camas, todos dormían sobre una tarima con un edredón como colchón y la ropa como almohada. "Por lo menos practiqué el inglés con un filipino y un africano", señala, recordando con amargura los tres meses de penurias, en los que, según dicen, al menos no ha habido que lamentar excesos de las autoridades.

"La Policía no nos ha tratado ni bien ni mal, no hemos tenido ningún tipo de violencia", aclara Mora, quien agradeció, junto a Trejo, el apoyo del consulado.

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