La ONU teme graves consecuencias sociales y de seguridad por los precios de los alimentos

  • Unicef y el Programa Mundial de Alimentos están "extremadamente preocupados" porque debido a la subida de los precios necesitan más fondos para comprar comida para las 73 millones de personas a las que ayudan

Diferentes agencias de la ONU han advertido hoy de graves consecuencias por el aumento del precio mundial de los alimentos y han afirmado que están "extremadamente preocupadas" por este fenómeno, que ya ha causado disturbios en numerosos países en desarrollo.

La portavoz del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), Veronique Taveau, asegura que la situación es "extremadamente preocupante" para este organismo. "Hay 3,5 millones de niños que cada año mueren por malnutrición. El aumento del precio del arroz, por ejemplo, hace que las familias deban reducir, a corto plazo, su presupuesto para comida", lo que podría agravar la situación de estos menores, advierte.

Para Unicef, la actual crisis alimentaria conlleva también "un riesgo muy grande de que en países pobres las familias saquen a los niños del colegio, porque necesitarán que vayan a trabajar. Esta sería una situación crítica", agrega Teaveau, en conferencia de prensa. "He oído, acerca de esta crisis, la expresión bomba de efectos retardados, y creo que es exactamente eso", subraya.

La situación también empieza a adquirir tintes dramáticos para el Programa Mundial de Alimentos de la ONU (PAM), que ha visto en los últimos meses cómo necesita muchos más fondos para poder asistir al mismo número de personas. "Del dinero que recibimos el año pasado, con el 80 por ciento compramos alimentos localmente, en los países donde se iba a distribuir. Esta es parte de nuestra estrategia para reducir el impacto del alza de los precios de alimentos y combustible, comprar localmente porque es más barato y cuesta menos el transporte", asegura la portavoz del PAM, Christiane Berthiaume.

Pero también advierte que "debemos tener cuidado cuando hacemos esto. El PAM compra enormes cantidades de alimentos y debemos ayudar a la economía de ese país, no provocar un impacto negativo en el precio, por ello hay que encontrar un equilibrio muy delicado".

La portavoz ha recordado que el presupuesto total del PAM para este año es de 3.400 dólares -después de haber hecho una petición extra urgente de 500 millones-, para alimentar a 73 millones de personas en 80 países del mundo. "Hasta ahora hemos recibido algo más de 800 millones de dólares, pero es obvio que necesitamos más", agregó. "Si para este verano no lo hemos recibido tendremos que adoptar medidas muy dolorosas, como reducir el número de beneficiarios o reducir las raciones. Esperamos no llegar a ese punto", asegura Berthiaume.

La portavoz del PAM ha explicado que si hasta ahora han podido mantener la asistencia a todos los beneficiarios es mediante estrategias como las compras locales de alimentos, así como con "cambios en la dieta". Por ejemplo, dice, "ya no compramos ni distribuimos latas de carne ni pescado".

La portavoz ilustra la actual crisis señalando que, si en los países ricos una familia dedica aproximadamente el 15 por ciento de su presupuesto a la comida, en el mundo en desarrollo esta proporción puede alcanzar el 60, 70 y hasta el 75 por ciento del presupuesto familiar. "Por ello, es fácil de imaginar lo que supone un aumento del precio de los alimentos para este presupuesto familiar", insiste.

Berthiaume lamenta que, como consecuencia de este alza de precios, el PAM se ha visto obligado a cesar su programa de alimentación escolar en Camboya, uno de los países del mundo donde ya ha habido los llamados "disturbios del hambre". "Teníamos contratos con empresas que nos vendían alimentos, pero han denunciado las condiciones porque pueden vender sus productos más caros en otros sitios", señala. El programa de alimentación escolar en Camboya asistía a 450.000 niños, para muchos de los cuáles la comida en el colegio era la única caliente y equilibrada de la jornada.

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