El Papa invoca la paz en el Cáucaso y rechaza la "fuerza engañosa de la venganza"

  • Francisco animó a las jóvenes generaciones a convertirse en "promotores activos de una cultura del encuentro y de la reconciliación", en vez de ejercer de "notarios del 'statu quo'".

El papa invocó hoy la paz y la reconciliación en Armenia, que mantiene tensas relaciones con Turquía y Azerbaiyán, y pidió, sobre todo a los jóvenes, no dejarse "absorber por la fuerza engañosa de la venganza" de cara al futuro. 

"La memoria, traspasada por el amor, es capaz de adentrarse por senderos nuevos y sorprendentes, donde las tramas del odio se transforman en proyectos de reconciliación, donde se puede esperar un futuro mejor para todos", dijo en un encuentro por la paz celebrado en la capital armenia, Ereván. 

Y añadió: "Hará bien a todos comprometerse para poner las bases de un futuro que no se deje absorber por la fuerza engañosa de la venganza; un futuro donde no nos cansemos jamás de crear las condiciones por la paz". 

En este sentido, Francisco animó a las jóvenes generaciones a convertirse en "promotores activos de una cultura del encuentro y de la reconciliación", en vez de ejercer de "notarios del 'statu quo'". 

"Que Dios bendiga vuestro futuro y haga que se retome el camino de reconciliación entre el pueblo armenio y el pueblo turco, y que la paz brote en Nagorno Karabaj", proclamó el papa, como ya lo hiciera en una misa celebrada en abril de 2015 en el Vaticano. 

De este modo Francisco hizo un llamamiento a la paz en una región, el Cáucaso meridional, que atraviesa una tensa situación debido, sobre todo, a las desavenencias que vinculan a Armenia con su vecina en el oeste, Turquía, y por el este con Azerbaiyán. 

Con la primera mantiene una histórica enemistad debido sobre todo a la masacre de un millón y medio de armenios que habitaban en la Anatolia y que perecieron durante las deportaciones masivas orquestadas por el Imperio Otomano a partir de 1915. 

Con Azerbaiyán, estrecho aliado de Ankara, Ereván mantiene un débil y a menudo quebrado alto el fuego desde 1994 por una disputa territorial en relación con la región del Nagorno Karabaj, que estalló tras la desintegración del URSS. 

En este encuentro, celebrado en la plaza de la República de la capital armenia, estuvo presente el presidente del país, Serge Sargsián, y participaron varios miles de personas. 

Al término del encuentro, varios jóvenes vertieron tierra en un Arca de Noé de madera (se cree que esta bíblica embarcación encalló en el cercano monte Ararat) que contenía una vid y el papa y el patriarca supremo armenio, Karekin II, regaron conjuntamente la planta. 

Ambos saludaron finalmente a varios discapacitados que se encontraban a los pies del escenario donde tuvo lugar el acto. 

El viaje del pontífice a Armenia, que empezó el pasado viernes, concluirá mañana precisamente con un acto frente a la clausurada frontera turca, en el monasterio de Khor Virap, donde soltará a unas palomas blancas junto al patriarca. 

Además, esta visita al país se entiende como una primera etapa de un viaje discontinuo temporalmente al Cáucaso, ya que del 30 de septiembre al 2 de octubre Francisco tiene previsto viajar a Georgia y Azerbaiyán. 

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