Pekín permitirá adoptar huérfanos del terremoto a familias que hayan perdido a su hijo

  • Las autoridades lanzan una nueva alerta de inundación al ascender el nivel de uno de los lagos formados tras el temblor.

El terremoto que el 12 de mayo asoló la provincia china de Sichuan dejó a casi dos mil niños huérfanos y mató a unos 9.000 menores, la mayoría debido a que quedaron sepultados en los escombros de las escuelas. Las autoridades tratan de aliviar el dolor de niños y familias con un sistema de adopción a través del cual las parejas que han perdido su descendencia en la catástrofe tendrán preferencia para acoger a alguno de los huérfanos. Y es que el Gobierno chino trata ahora de reconstruir y resolver la situación de los damnificados, muchos de los cuales siguen sufriendo las consecuencias indirectas de los movimientos sísmicos, particularmente a costa de los lagos formados por los corrimientos de tierra y que a día de hoy siguen preocupando por el riesgo de inundaciones.

Tres semanas después del devastador suceso, las autoridades locales han tratado de favorecer la integración de aquellos menores que han perdido a sus familias, pero manteniendo en la medida de lo posible sus vínculos a la comunidad a la que pertenecen. De acuerdo a la hoja de ruta fijada por el Ministerio de Asuntos Civiles y el Gobierno de la provincia de Sichuan, los huérfanos deberán ser alejados lo menos posible de sus anteriores localidades, aunque en caso de niños mayores de 10 años la última decisión corresponderá a éste.

Más de 1.800 menores han perdido a sus familias en el terremoto y miles de hogares han quedado rotos por la tragedia, máxime si se tiene en cuenta la drástica política de 'hijo único' implantada por Pekín desde hace décadas para contener el incremento demográfico. La intención es, ahora, paliar ambas necesidades y primar en los trámites de adopción a aquellas familias afectadas. Además, cada una de ellas recibirá casi 100 euros al año por hijo fallecido, si bien algunas de ellas buscan más justicia que recompensa monetaria, exigiendo a Pekín que investigue por qué 9.000 estudiantes fallecieron por la caída generalizada de escuelas supuestamente resistentes.

Pekín ha prometido investigar los fallos de estas construcciones, al tiempo que sigue creando refugios provisionales y planifica las tareas de reconstrucción definitivas. Estos trabajos durarán previsiblemente al menos tres años.

El balance del terremoto de casi ocho grados Richter que sacudió el suroeste de China ya es de 69.127 muertos, 373.612 heridos y 17.918 desaparecidos, según actualizó hoy la Oficina de Información del Consejo del Estado, citada por la agencia estatal de noticias china Xinhua.

Esta cifra, que sigue sin ser definitiva, podría incrementarse si se confirman los riesgos de la treintena de lagos surgidos por los temblores, especialmente el Tiangjianshan, cuya situación preocupa. El primer ministro chino, Wen Jiabao, supervisó desde un helicóptero la seguridad del citado lago. "Estamos en un momento crítico en lo que respecta al lago sísmico de Tangjiashan y lo más importante es asegurarnos de que no es peligroso para la población", añadió. Su actual estado ya había causado la evacuación de más de 100.000 personas el 27 de mayo, pero durante la mañana de hoy se encontraba a metro y medio de su capacidad límite.

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