"Reconozco el dolor por los abusos"

  • El Papa habló del escándalo de los curas pederastas en la homilía de la misa celebrada ante 45.000 personas en un estadio de béisbol de Washington · Ratzinger se reunió con víctimas de los abusos

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El Papa Benedicto XVI pidió ayer a los católicos estadounidenses que se reconcilien con la Iglesia después de los casos de abusos sexuales a menores por parte de sacerdotes, durante la misa que celebró ante 45.000 personas en el estadio de béisbol Nationals Park de Washington.

El Papa, que ya habló el miércoles con los obispos estadounidenses del escándalo sobre la pederastia de sacerdotes, retomó ayer el tema y reconoció el "dolor y el daño causado". Benedicto XVI se reunió ayer, por sorpresa, en la capilla de la nunciatura de Washington con un grupo de víctimas que sufrieron los abusos sexuales de sacerdotes pederastas. La reunión no se había incluido en el programa del Papa durante su viaje a Estados Unidos, pero las familias de las víctimas habían pedido con insistencia ser recibidos por Benedicto XVI. Una nota del Vaticano explicó que el "pequeño grupo" estuvo acompañado por Sean O'Malley, el arzobispo de Boston, una de las ciudades más afectadas por los casos de abusos sexuales a menores por parte de sacerdotes. Los integrantes del grupo le contaron al Papa sus historias personales. Benedicto XVI les "escuchó y después les dedicó palabras de aliento y de esperanza", y les ofreció oraciones "por sus familias y por todas las víctimas de abusos sexuales".

Invitó luego a los fieles "a promover la recuperación y la reconciliación para ayudar a quienes han sido dañados", y a que "estimen a sus sacerdotes y los reafirmen en el excelente trabajo que hacen". "Ninguna palabra mía podrá describir el dolor y el daño producido por dicho abuso", exclamó. Subrayó la importancia de "prestar una cordial atención pastoral a los que han sufrido" y garantizó que "ya se han hecho grandes esfuerzos para proteger a los niños y éstos han de continuar". Se declaró consciente del "daño" que el escándalo ha causado dentro de la comunidad de la Iglesia, aludiendo a que tras ello muchos católicos abandonaron la práctica de la religión católica. El Papa tuvo su primer encuentro con los católicos estadounidenses, que le demostraron su afecto durante la misa, en la que por primera vez en el viaje se dirigió directamente a los hispanos.

Benedicto XVI celebró ayer una misa ante los 45.000 católicos que pudieron conseguir una entrada para participar en la ceremonia, a la que habían pedido asistir otras decenas de miles, según fuentes eclesiales locales.

Las fuertes medidas de seguridad y los cuidadosos controles hicieron que muchos fieles tuvieran que llegar hasta cuatro y cinco horas antes de que comenzase la misa y soportar largas filas. Los católicos hicieron sentir su calor a Joseph Ratzinger con numerosos aplausos, gritos de vivas al Papa, y agitando las miles de banderitas estadounidenses y con los colores amarillo y blanco del Vaticano que fueron repartidas por la organización.

La misa de Washington demostró el carácter multiétnico de la sociedad estadounidense, desde la diversidad cultural de los fieles que estuvieron presentes, a las canciones interpretadas por las cerca de 500 voces que formaban los varios coros, y que pasaron del gospel a los ritmos e instrumentos latinoamericanos.

En ese clima, Benedicto XVI, por primera vez desde su llegada a Estados Unidos el pasado martes, habló en español y recordó que el crecimiento de la Iglesia en este país se debe a la llegada de inmigrantes latinoamericanos.

En su mensaje destacó "la vitalidad del testimonio de fe" de los fieles de lengua española. "La Iglesia de Estados Unidos, acogiendo en su seno a tantos de sus hijos inmigrantes, ha ido creciendo gracias también a la vitalidad del testimonio de fe de los fieles de lengua española", afirmó.

A ellos, les pidió que "no se dejen vencer por el pesimismo, la inercia o los problemas" y que sean fieles a los "compromisos que adquirieron al ser bautizados". Asimismo, instó a los fieles hispanohablantes a "seguir contribuyendo al futuro de la Iglesia en este país y a la difusión del Evangelio".

"Sólo si están unidos a Cristo y entre ustedes, su testimonio evangelizador será creíble y florecerá en copiosos frutos de paz y reconciliación en medio de un mundo muchas veces marcado por divisiones y enfrentamientos", añadió.

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