Las acusaciones del Madrid Arena consideran que el responsable sanitario omitió el deber de socorro

  • Los letrados de las víctimas de la fiesta de Halloween dicen que el doctor Simón Viñals no siguió el protocolo de emergencia ni tenía la dotación necesaria. Creen que mintió en la comisión de investigación.

Las acusaciones particulares del caso Madrid Arena consideran que la actuación de los doctores Simón y Carlos Viñals, encargados de la asistencia médica en la fiesta de Halloween en el Madrid Arena del 1 de noviembre, va más allá de una negligencia profesional y raya en la omisión del deber de socorro.

Así lo han indicado los letrados de dos de las víctimas antes de la comparecencia de Simón Viñals como imputado ante el titular del Juzgado de Instrucción número 51 de Madrid, Eduardo López-Palop, que investiga la muerte de cinco jóvenes en una avalancha humana en el Madrid Arena, ya que la declaración de su hijo, Carlos Viñals, ha sido suspendida. "Vamos a dejar de manifiesto y claramente probado que el doctor Simón Viñals mintió en la comisión de investigación" sobre estos sucesos en el Ayuntamiento de Madrid, ha señalado Abdón Núñez, el abogado de la familia de Belén Langdon, una de las víctimas de la tragedia.

Simón Viñals -según Núñez- no llamó al Samur, no tenía la dotación de medios humanos y materiales que dijo que había en la enfermería, ni practicó una sola de las medidas que la Sociedad Española de Emergencias recomienda en caso de una reanimación cardiopulmonar. El letrado de la familia Langdon ha indicado que las sociedades española, europea y americana de emergencias aconsejan que la reanimación cardiopulmonar se aplique como mínimo durante treinta minutos y hasta 45 minutos, mientras que el doctor Viñals no la aplicó ni ocho minutos. "La actuación del equipo médico ha sido lo peor que ha podido ocurrir en el Madrid Arena", ha manifestado Núñez, quien ha resaltado que hoy van a acreditar que "en esa enfermería no había absolutamente nada".

Por su parte, Felipe Moreno, el abogado de la familia de Rocío Oña, otra de las víctimas, ha destacado que la declaración del doctor Simón Viñals puede contribuir a aclarar diversas cuestiones relevantes para la instrucción del caso. Viñals tiene que hablar sobre su situación respecto a la empresa promotora del evento, Diviertt, su intervención durante toda la fiesta, los medios humanos y materiales con los que contaba la enfermería y si se llevó a cabo o no la reanimación cardiopulmonar de las víctimas, ha precisado Moreno. El representante de la familia Oña ha mostrado su interés en concretar cuál fue la intervención de Simón Viñals antes del evento y durante su celebración, así como dónde estaba en el momento de los hechos, ante las sospechas de que estuviera en un lugar distinto de la enfermería. Tras apuntar que es difícil que un doctor de 77 años pueda practicar él solo una reanimación cardiopulmonar, Moreno ha expresado su confianza en esclarecer qué trato se dio a las víctimas y si les prestó asistencia o no.

Miguel Bernad, secretario general de Manos Limpias, que ejerce la acusación popular en el caso, ha recalcado que el doctor Simón Viñals no estaba habilitado por el Colegio Oficial de Médicos para ejercer el día de los hechos y no tenía ni los medios personales ni materiales adecuados para el evento donde fallecieron cinco jóvenes. La abogada de Manos Limpias Virginia López Negrete ha afirmado que hay varios testigos que indican que en los momentos en los que tenía que estar en la enfermería Simón Viñals estaba en la zona VIP tomando copas con el promotor de la fiesta, Miguel Angel Flores.

López Negrete ha opinado que es increíble que un médico honorífico, que no puede ejercer la profesión, lo haga y que, en lugar de poner los medios necesarios para la asistencia médica, en la enfermería solo hubiera una camilla y un aparato para el oxígeno. "Si los medios médicos y la actitud del señor Viñals hubieran sido diferentes, probablemente no se hubieran producido algunas de las muertes", ha manifestado López Negrete.

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