La cálida Pilar que vino del frío

  • Fallece la periodista Pilar Casanova, miembro del equipo fundacional de 'Diario de Sevilla'

El porqué ciertas frases, momentos o actitudes permanecen para siempre en la memoria que tenemos de ciertas personas es inexplicable. "Teniendo la cabeza y los pies bien abrigados no tienes problemas", decía Pilar Casanova cuando le preguntábamos por sus tiempos de corresponsal en Moscú, nombre que, por razones éstas sí bien explicables, nos daba siempre mucho frío a sus recién estrenados amigos periodistas del Sur. Y siempre hemos puesto en práctica ese consejo en nuestros viajes invernales más allá de la raya de Madrid.

Utilizaba Pilar siempre esa sonrisa de medio lado, como de escéptica resistente a su natural tendencia: dejarse conquistar por la amistad. Ahora, una enfermedad se ha llevado veloz e irremediablemente, con sólo 58 años, a esta periodista catalana que despuntó a la mayoría de edad trabajando en el innovador e influyente diario Tele/Express de Barcelona, que recorrió medio mundo con su oficio, en Moscú, pero también de enviada especial en China, en Vietnam, durante muchos años en Washington. Y que, naturalmente, iba dejando un reguero de amigos enamorados de esa media sonrisa y entregados a su profesionalidad.

Con todo ese capital en su mochila, desembarcó en el sur de España, compañera inseparable (creíamos, ay) de Carlos Enrique Bayo, a finales de los 90. Para su desembarco escogió un puerto antiguo: en el centenario Diario de Cádiz, fiel a su inevitable tendencia, sembró semillas de admiración y amistad en muy poco tiempo. Algunos las recogimos y criamos. Porque enseguida marchó a Sevilla, donde desempeñó un papel capital en la creación de Diario de Sevilla, con cuyo trabajo demostró que era el periódico que realmente la capital andaluza necesitaba y marcó el camino de la expansión del Grupo Joly en Andalucía.

Hasta que la enfermedad la tumbó, era en la actualidad la corresponsal en España de la agencia Sputnik Novosti, con lo que en cierta forma volvió a su querido extranjero, desde cuyos confines han llegado en estos días innumerables mensajes abrazando a Carlos Enrique e interesándose por la salud de esta periodista modesta que pudiendo darnos lecciones de periodismo se conformaba con aconsejarnos cómo guarecernos del frío. Tan necesaria Pilar.

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