¿Quién cometió y por qué el triple crimen de Usera?

  • La Policía indaga el posible móvil del asesinato múltiple en Madrid para dar caza al autor o los autores

Casi seguro que no fue un psicópata ni un sicario, pero ¿quién perpetró el triple crimen de Usera? ¿Fue el hombre "raro" que entró en el despacho de abogados dirigido por Víctor Joel Salas? ¿Cuál fue el móvil? Son preguntas a las que los investigadores intentan responder tras varios días de pesquisas. Hacía una década que Madrid no era escenario de un triple homicidio. Y a pesar de ser tres las víctimas, quizá la resolución del caso desvele una historia más sencilla que la que cabría imaginar de un hecho tan luctuoso.

El pasado miércoles, ese hombre "raro" y "extraño" entró en un bufete de la arteria principal del barrio de Usera, donde viven muchos inmigrantes latinoamericanos y chinos, y preguntó por el dueño, Víctor, un peruano que como profesional de la Judicatura en su país llevó casos vinculados con el narcotráfico, entre otros. Poco después, los servicios de emergencia sólo pudieron certificar la muerte dentro del piso de tres personas: un cliente ecuatoriano y dos empleadas del bufete; con una se había casado Víctor, al parecer por conveniencia, y ahora estaban separados.

A partir de aquí, el inicio de una investigación de la Policía que no descarta nada, pero que seguramente se centre en la cartera de clientes de Víctor, en una sola persona como autora, en el pasado del dueño del bufete y en la exhaustiva inspección del escenario. Y aunque no se descarte ningún móvil, sí parece que ha quedado apartado en un rincón de la investigación que fuera un sicario encomendado por alguien para vengarse de Víctor por algún asunto de su pasado en Perú, donde llegó a estar amenazado en una trama con todos los ingredientes: narcos, jueces, abogados y brujería. Según algunos expertos, no tiene mucho peso el móvil de un ajuste de cuentas con sicario, porque éste se hubiera cerciorado de cuándo, dónde y cómo podía ejecutar su encargo de forma rápida y "limpia".

Las armas usadas, de oportunidad, tampoco concuerdan con el modus operandi del sicario, dicen los expertos. Y el propio piso no hubiera sido el mejor escenario para un crimen de esas características. Un escenario que analizan los investigadores para, entre otras cosas, saber a quién mató antes el autor (o autores).

¿Tenía el homicida totalmente planificado el triple crimen o se le fue de las manos? ¿Podría tratarse de un homicidio -en este caso tres- de los denominados coléricos o circunstanciales y no instrumental (pensado)?

A lo mejor, el autor pudo ser un cliente harto de esperar sus papeles, que llegó alterado a la oficina, preguntó por el dueño y al no estar se encolerizó aún más. Es sólo una posibilidad, pero ¿y si se enfrentó a las empleadas, el cliente ecuatoriano salió en defensa de las mujeres y ambos se enzarzaron? ¿Pudo ser entonces cuando el autor cogió la palanqueta o la barra de hierro que había en la casa y golpeó en la cabeza al ecuatoriano? ¿Fue éste el primero en morir?

Una pregunta que a lo mejor los investigadores ya se han respondido. Si lo han hecho afirmativamente, el autor pudo matar después a los dos mujeres para eliminar testigos y lo hizo con un arma blanca. ¿La portaba cuando llegó? ¿La encontró allí? Este aspecto es clave a la hora de saber si los homicidios estaban planificados.

Hay otro elemento fundamental: el acelerante, al parecer gasolina, que el autor utilizó -seguramente para intentar borrar sus huellas- para provocar un incendio con la quema de papeles y libros. De hecho, los cadáveres estaban parcialmente quemados. La Policía sigue con sus pesquisas en una ardua investigación.

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