¿Cómo conducir seguro en invierno?

  • Las incidencias climatológicas, como la lluvia, el hielo, la nieve o el granizo, pueden ser un verdadero suplicio para los conductores si no toman las medidas necesarias

Lluvia, nieve, viento, granizo, hielo, niebla... son fenómenos adversos para la circulación. Estas incidencias climatológicas propias del invierno pueden ser un verdadero suplicio para los conductores si no se toman las medidas necesarias. En esta época es importante extremar las precauciones y asumir que la carretera y las condiciones atmosféricas no son perfectas. En este reportaje les aconsejamos cómo frenar sobre suelo mojado, cómo colocar las cadenas; cómo conducir con niebla y lluvia, cómo controlar el vehículo cuando hay hielo en la calzada...

NIEBLA

Además de provocar una importantísima pérdida de visibilidad, la niebla humedece el asfalto. Respete e incluso aumente la distancia de seguridad, y reduzca la velocidad y guíese por los hitos o por las rayas que delimitan el arcén de la carretera.

También es fundamental ver y ser visto. Consecuentemente, conecte el antiniebla delantero y el trasero. Si carece del primero, dé las luces de cruce: nunca las largas ya que sólo conseguirá el efecto contrario ("efecto halo": la niebla difumina la luz que nos rebota impidiéndonos una correcta visión). Con las luces de cruce tendrá más que suficiente. Y acabado el tramo de niebla debe desconectarlas.

Finalmente, tenga muy en cuenta que las luces antiniebla sólo deben utilizarse en caso de que haya niebla. Es decir, que si ésta desaparece o bien es escasa, debe quitarse porque deslumbrará al resto de los automovilistas.

LLUVIA

La lluvia reduce notablemente nuestra visibilidad. El buen estado de las escobillas garantiza una mejor vista. Procure no acercarse demasiado al vehículo que lleva delante, de esta forma, evitará el poco deseable "efecto spray" (la lluvia pulverizada y sucia va a parar a su parabrisas). Esto es importante, sobre todo, a la hora de adelantar, y cuando lo haga conecte el "limpia" a máxima velocidad.

Por otra parte, al conducir a un ritmo más lento una parte mayor de los neumáticos está en contacto con la carretera, lo que se traduce en una mejor tracción, así que frene suavemente y dé pisadas cortas e intensas, para no bloquear la dirección y secar las pastillas.

Otro consejo: como consecuencia del cambio de temperatura interior/exterior (cuando llueve, principalmente), los cristales se empañan. Utilice la recirculación del climatizador o aire acondicionado para acabar con el vaho.

Y si la lluvia es intensa, encienda las luces de cruce para que le vean.

¿QUÉ ES EL 'AQUAPLANING'?

Si un coche entra en un charco de grandes dimensiones a gran velocidad, y además los neumáticos son incapaces de evacuar el agua que hay en la calzada, puede ocurrir que las cuatro ruedas floten literalmente sobre la superficie del agua y el vehículo se desplace sin control. Es lo que se conoce como aquaplaning, y las probabilidades que se produzca están en función de la anchura del neumático, de la cantidad de agua en la calzada, de la velocidad, de la presión del inflado y de la profundidad del dibujo.

Una vez que el aquaplaning se haya producido, puede que su vehículo derrape. En este caso, lo mejor es levantar suavemente el pie del acelerador y sujetar con fuerza el volante para intentar mantener la trayectoria. ¡Procure no frenar ni intentar cambiar la trayectoria! Cuando el coche desacelere puede pisar el pie del freno poco a poco, hasta que pueda sentir de nuevo la carretera. Si su vehículo dispone del sistema ABS, frena normalmente: el ordenador del vehículo imitará esa acción de bombeo en caso de que sea necesario.

El aquaplaning desaparece cuando las ruedas pueden evacuar el agua y recuperan el contacto con el suelo. Tras esto, es normal que se hayan mojado las zapatas de los frenos, por lo que pise ligeramente el freno para secarlas.

HIELO

El hielo es, quizás, el agente más dañino para la conducción segura. El gran problema de las placas de hielo es que son muy difíciles de detectar: suelen estar escondidas en zonas umbrías y húmedas. De madrugada o por la noche, momentos en los que la bajada de temperaturas pueden helar el agua de la calzada.

Lo más recomendable es conducir suavemente, en marchas cortas, e intentar, por todos los medios posibles, no pisar el freno. Si no tiene más remedio que frenar, hágalo pisando suavemente el pedal y esté atento a la dirección, lo más probable es que su coche subvire -"se vaya de atrás" - y tenga que corregir la trazada. Para ello, gire en la misma dirección que la trasera de su coche muy suavemente y toque el acelerador para ganar tracción y recuperar la adherencia de los neumáticos. Por otra parte, al arrancar o al subir pendientes, es probable que si usa la "primera" el coche patine; consecuentemente, conviene hacerlo en la marcha lo más larga posible.

NIEVE

Reduce la adherencia más que el agua. Si vamos a transitar con frecuencia por carreteras con nieves, lo más importante es montar neumáticos de invierno. Y si la nieve cae copiosamente y tapa completamente el suelo, será necesario montar las cadenas. Conducir con nieve implica tomar extremas precauciones y actuar de manera similar a como se haría si hubiera hielo. Mantenga la distancia de seguridad y reduzca la velocidad: circule hasta 100 kilómetros por hora en autopista y autovía y hasta 80 kilómetros por hora en carretera; pero si ésta comienza a cubrirse reduzca hasta 60 kilómetros por hora. Y cuando tape completamente el suelo aminore la velocidad hasta 30 kilómetros por hora, pare y coloque las cadenas. Pero si la nieve gana mucha altura o se hiela, no se arriesgue a seguir. Podría quedarse inmovilizado. Deténgase donde no entorpezca a las máquinas quitanieves, apague el motor y no salga del coche si no hay un refugio cerca. Cristales, luces y limpiaparabrisas han de estar en perfectas condiciones para garantizar una buena visibilidad. Para ello es conveniente utilizar anticongelante para deshacer la posible escarcha acumulada.

EL VIENTO

Cuando el viento sopla excesivamente fuerte, debe aminorar la velocidad del vehículo y sujetar con firmeza el volante con las dos manos, preparándose para corregir las posibles pérdidas de trayectoria con movimientos suaves. Y, en estas situaciones, mantenga un elevado número de revoluciones en el coche para que la fuerza del motor ayude a mantener la trayectoria, especialmente si se está adelantando a un vehículo de gran tamaño. Si sopla de costado puede representar un grave peligro para la circulación. Su mayor o menor peligrosidad dependerá, entre otras circunstancias, de la mayor o menor fuerza con que sople. Puede provocar el vuelco del vehículo e, incluso, su salida de la vía. Disminuyendo la velocidad y circulando más despacio, el propio peso del vehículo permitirá que éste se asiente y se agarre más al suelo. Si se circula arrastrando un remolque, se deberá aún más reducir la velocidad para ganar en estabilidad y seguridad.

MOTORISTAS

Los motoristas deben seguir algunas indicaciones especiales como utilizar botas, guantes y ropa resistente a las bajas temperaturas. Si una persona tiene frío reacciona con más lentitud. La falta de tacto en pies y manos provoca también que los mandos se accionen con mayor brusquedad. Deténgase periódicamente para desentumecer los músculos. Aplique algún tratamiento antivaho a la visera del casco para evitar que se empañe. Para frenar, reparta el esfuerzo: el 60 por ciento en la rueda delantera y el 40 por ciento en la trasera. La rueda trasera bloqueada es mucho más fácil de controlar que la delantera.

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