Tribunales

La madre de uno de los guardias civiles asesinados se enfrenta con 'El Solitario'

  • María Benitez dice que Giménez Arbe les "ha destrozado la vida"· Un perito declara en el juicio que quien disparó contra los agentes lo hizo "con intención de matar".

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La tercera sesión del juicio que se celebra en Navarra contra Jaime Giménez Arbe, más conocido como El Solitario, fue la más tensa y sobrecogedora de las realizadas hasta ahora. En la misma declararon los familiares de los dos guardias civiles que, presuntamente, asesinó El Solitario, Juan Antonio Palmero y José Antonio Vidal.

Tras la declaración de la madre del primero de ellos, ésta se abalanzó sobre el acusado gritando e increpándole a lo que el acusado, que tuvo que ser protegido por los agentes de la Policía Foral, respondió "no tengo nada que ver con la muerte de su hijo señora". Además de los familiares, también declaró en el juicio un perito de la Guardia Civil que realizó la inspección ocular de los cuerpos, en 2004, afirmando que quien disparó contra los agentes lo hizo "con intención de matar, de forma fría y calculadora".

Los testimonios de los padres de ambos guardias civiles y de la novia de Juan Antonio Palmero durante la tercera sesión del juicio oral contra El Solitario fueron especialmente conmovedores. Sentada en una silla, con gafas de sol y visiblemente emocionada declaró la madre de Palmero, María Benítez, tras lo que hizo lo mismo su padre, Rafael Palmero, y que confesó que su vida ha quedado "destrozada". "Tiramos para adelante porque tenemos cuatro hijos más. La mujer mía es una persona muerta andando", afirmó.

Acto seguido, fue Caños Santos, la novia de Palmero, que explicó que la pareja tenía planes de boda y que, incluso, se habían comparado un piso en Estepona (Málaga). "Tras su muerte tuve una depresión durante dos años, ahora estoy trabajando, pero mi vida ha cambiado por completo, yo era una persona muy risueña y ahora apenas se me ve la sonrisa. Para mí era mi marido", añadió.

Sin embargo, el momento más tenso del juicio lo protagonizó María Benítez, que tras su declaración se abalanzó sobre el acusado para recriminarle el crimen mientras exclamaba "dejadme que me desahogue, dejadme que lo vea". Inmediatamente, los agentes de la Policía Foral sujetaron a la mujer y protegieron al procesado, que repetía "no tengo nada que ver con la muerte de su hijo, señora". La mujer respondió a esto llamándole "mentiroso". Por su parte, la novia del agente tuvo una reacción similar después de su declaración, pues cuando abandonaba la sala acusó de "asesino" a Giménez Arbe.

Tras ellos, comenzó la declaración de los familiares del otro guardia civil asesinado, José Antonio Vidal, cuyo padre, Marciano Vidal, recordó que el joven "quería dedicarse por completo a la Guardia Civil y estaba estudiando todo el día". Por su parte, su madre, Virginia Fernández, explicó que tenía "muy buena relación" con su hijo. "Éramos muy amigos, nos llamábamos siempre, tenía mucha ilusión en la Guardia Civil", señaló.

El tribunal también tomó declaración a la madre del acusado, Soledad Arbe Illanes, quien, a través de una videoconferencia se acogió a su derecho de no declarar.

Los hechos ocurrieron el 9 de junio de 2004 en Castejón, en la carretera N-113, donde los agentes perseguían al vehículo del asesino. Entonces, el coche se detuvo en la carretera, por lo que la patrulla de la Guardia Civil aminoró la velocidad y el autor del crimen efectuó 21 disparos, los primeros cuando se encontraban a 12 metros de distancia, y los últimos a apenas cinco metros, según explicaron algunos agentes en el juicio.

A sangre fría

El forense que realizó la autopsia a los cadáveres, Rafael Teijeira, señaló que en sus 22 años de experiencia en este tipo de homicidios, estos dos casos han sido los que más lesiones presentaban. De hecho, indicó que Palmero tenía 22 lesiones "que afectan a zonas vitales" y que le causaron la muerte, mientras que Vidal tenía 14 lesiones en la zona de la cabeza, cuello y tórax.

La sesión del juicio también contó con la declaración del perito del Instituto Armado que realizó la inspección ocular tras el asesinato. De esta forma, explicó que ambos agentes tenían sus armas en las fundas puesto que no tuvieron tiempo de cogerlas cuando el agresor les disparó y que la persona que lo hizo actuó "con intención de matar, de forma fría y calculadora".

Además, los agentes que también intervinieron en el juicio consideraron que el asesino era un "experto tirador" ya que todos los disparos que efectuó impactaron a la altura de los agentes y no en la zona de las ruedas.

Por su parte, un policía nacional que participó en la detención de 'El Solitario' explicó que la investigación comenzó en 2007 y que, pese a tenerlo localizado en España, procedieron a su detención en Portugal para asegurar el éxito de la operación y evitar la huida del 'Solitario'.

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