Más de siete años por intentar matar a su mujer, que le exculpó en el juicio

Un hombre ha sido condenado a siete años y medio de cárcel por intentar matar a puñaladas a su mujer en la localidad alicantina de Daya Nueva, aunque ella le exculpó durante el juicio tras retractarse de su primera declaración judicial.

Según se recoge en la sentencia, hecha pública este martes, su cambio de versión, que ya adelantó en el juzgado instructor hace unos meses, puede responder a "motivaciones distintas a decir la verdad".

Entre esos motivos, la sección primera de la Audiencia de Alicante cita una posible "dependencia emocional y psicológica hacia su marido", algo que sufren muchas otras víctimas de violencia de género.

Los magistrados consideran probado que el hombre, Bettahar K. , en prisión provisional por esta causa, asestó dos cuchilladas a su mujer a las puertas de casa de su cuñado el 5 de diciembre de 2016 y se dio a la fuga.

La víctima acusó a Bettahar K. de la agresión durante su primera declaración en el juzgado de Violencia sobre la Mujer de Orihuela (Alicante) dos semanas después del suceso.

No obstante, tres meses más tarde, en marzo de 2017, compareció de nuevo en dicho juzgado para exculparle y afirmar que había mentido.

Ya durante el juicio, que se celebró en la Audiencia el pasado 19 de diciembre, el acusado negó incluso su presencia en el lugar de los hechos, mientras que su esposa volvió a declarar a su favor.

La víctima alegó que le había culpado inicialmente de la agresión porque sentía celos, ya que se había enterado de que "estaba con otra".

Por el contrario, aseguró que las puñaladas se las había dado un individuo de origen sudamericano por una deuda de "más de 400 euros" que ella había contraído por la compra de cocaína, algo que quería ocultar a su entorno familiar.

El tribunal califica esa nueva versión sobre un posible ajuste de cuentas de "historia inverosímil" y argumenta que no justifica, ni siquiera de "forma mínimamente razonable, su retractación en el plenario".

La Audiencia de Alicante se inclina por creer su primera declaración, que concuerda, además, con lo manifestado durante la instrucción por dos testigos presenciales, así como por un guardia civil que se entrevistó con ella en el centro de salud horas después de la agresión.

La sentencia, que puede ser recurrida ante el Tribunal Supremo, establece una pena de siete años y medio de cárcel y diez años de alejamiento para el agresor por un delito de homicidio en grado de tentativa.

También acuerda que el condenado siga en la cárcel "atendiendo a la gravedad de los hechos y con el fin de proteger a la perjudicada de similares conductas violentas".

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