El 45% de los jóvenes que viven en casa serían pobres si se emanciparan

Casi la mitad de los jóvenes españoles (un 45 por ciento) de 26 a 35 años que viven con sus padres serían pobres si se emanciparan, lo que supondría multiplicar por cuatro la tasa de pobreza existente en la actualidad en esta franja de edad.

Así se desprende del Informe de la inclusión social en España 2008, de la Obra Social de Caixa Catalunya, en el que, por primera vez, se analiza la evolución de la pobreza en el conjunto del país teniendo en cuenta los diferentes ciclos de vida de la población.

En la mayoría de países de Europa, sobre todo los nórdicos, como Suecia o Finlandia, la pobreza se concentra en las edades de emancipación de los jóvenes, es decir, en los jóvenes de hasta 35 años. Aquí, en cambio, las tasas de pobreza en estas edades son inusualmente bajas, lo que se explica por el hecho de que cuatro de cada diez jóvenes de 26 a 35 años vive aún con sus padres.

Entre los emancipados, el riesgo de pobreza es de un 12,5 por ciento, pero se estima que si los jóvenes en esta edad se independizaran, las tasas de exclusión social crecerían hasta el 45 por ciento. Eso, si no tuvieran que pagar los gastos de vivienda, como la hipoteca o el alquiler, ya que, en tal caso, el porcentaje crecería hasta el 57 por ciento. Y la situación se agravaría aún más en caso de vivir en pareja, con un hijo y donde sólo uno de los dos miembros trabajara, lo que dispararía los niveles de pobreza hasta un 81 por ciento.

Para el sociólogo Lluís Flaquer, uno de los autores del informe, esta situación tiene más inconvenientes que ventajas, dado que una emancipación tardía significa tener menos hijos y refleja la dificultad de los jóvenes para acceder al mercado de trabajo y a la vivienda.

En España, donde se calcula que una de cada diez personas vive en situación de pobreza, la exclusión social se concentra en los dos extremos del ciclo vital, como son los menores de 16 años y los mayores de 65, según explicó ayer Carme Gómez-Granell, directora del Instituto de Infancia y Mundo Urbano (CIIMU), responsable del estudio.

Uno de los factores que determina el grado de pobreza de los menores es la situación laboral de sus padres, ya que más de la mitad de los niños de entre 6 y 15 años son pobres cuando ninguno de sus progenitores trabaja. En total, un 26 por ciento de las familias con menores de estas edades son pobres y un 12 por ciento del total sufre pobreza alta.

La incidencia de la falta de recursos es mayor en las familias tradicionales -padre y madre- donde sólo uno de ellos trabaja, que representa un 34 por ciento de los casos, mientras que el 28 por ciento corresponde a familias monoparentales en las que trabaja la madre.

En el caso de mayores de 65 años de edad, el riesgo de sufrir pobreza aumenta en aquellas personas que viven solas. En este sentido, la mitad de las mujeres de estas edades y un tercio de los hombres que viven solos son pobres, a pesar de que la pobreza alta sólo les afecta en un 7 por ciento de los casos.

Estos son los primeros datos del Informe de la Inclusión Social 2008, elaborado por un equipo de investigadores del CIIMU y que será presentado completo en julio de este año.

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