La muralla de Zaragoza pierde un tramo de 25 metros por un derrumbe

  • El agua y el viento provocan un desplome que no deja heridos Los vecinos consideran que el riesgo "era evidente" Los habitantes de Barbaño regresan a sus casas tras la riada

Los vecinos de la zona del casco urbano de Zaragoza donde desplomaron ayer alrededor de 25 metros de la muralla medieval consideraron que el riesgo de derrumbe a causa de las grietas aparecidas en las últimas semanas "era evidente", pero el Ayuntamiento aseguró que no era "previsible".

Horas después de producirse el suceso, e inspeccionada la zona por perros de la Unidad Cinológica de la Guardia Civil en busca de posibles víctimas, un vecino de la zona, Pablo, aseguró a los medios de comunicación que ya se había denunciado hace meses la situación de debilitamiento de la muralla y su mal estado.

Este vecino añadió que a pesar de los avisos dados al consistorio, la arquitecta municipal visitó el miércoles la zona y les informó de que "no había ningún problema" con la muralla, construida en el siglo XIV con ladrillo, cal y arena y levantada sobre otra erigida en tierra por los musulmanes.

Por su parte, la arquitecta municipal, Úrsula Heredia, confirmó que visitó la zona para comprobar el estado de la muralla, y que aunque no era previsible su derrumbe se iba a empezar ayer mismo los trabajos de apuntalamiento del lienzo de muralla afectado.

La técnico admitió que el pasado mes de febrero, tras un fin de semana de fuertes vientos, fue alertada por los bomberos de la ciudad de la aparición de grietas y de un posible desplome.

Respecto a las causas del derrumbe, Heredia ha añadido que se había producido "entre el agua y el viento, y que el demonio zurce cuando quiere".

Por otro lado, el presidente del Gobierno de Extremadura, José Antonio Monago, anunció ayer que los 600 vecinos de Barbaño (Badajoz) desalojados el martes debido a la inundación del entorno de la localidad pueden volver, y de forma definitiva, a sus domicilios.

Monago explicó que el nivel 2 de alerta se rebajó al nivel 1 y que, además, el nivel de las aguas del ríos como el Guadiana baja lenta pero de una forma constante. No obstante, subrayó que, por precaución, se mantiene el dispositivo de seguridad y vigilancia establecido estos días debido a las contantes lluvias y la crecidas y desbordamientos de los ríos de la región.

En la localidad cercana de La Garrovilla (Badajoz), los servicios de emergencia rescataron en una zódiac a ocho personas miembros de una familia que llevaban tres días aislados por la crecida del río Guadiana y que hasta ayer se habían negado a ser evacuados de forma preventiva.

Según informaron fuentes del Gobierno extremeño, esta familia alertó al 112 que se estaban quedando sin alimentos, por lo que solicitaron los suministros. Sin embargo, ante la crecida del río, los técnicos decidieron evacuarlos ante el riesgo que corrían.

Las ochos personas, que se encuentran en perfecto estado de salud, fueron trasladadas al polideportivo de Montijo donde están siendo atendidos los vecinos de Barbaños.

Mientras tanto, la situación de la mayoría de las cuencas hidrográficas tiende a estabilizarse y los caudales de los ríos están bajando, pero sigue en alerta el tramo del Ebro desde Castejón a Mequinenza y persisten los problemas en los ríos y arroyos de la cuenca del Guadiana que no tienen regulación. En la cuenca del Duero, los caudales de los ríos se están estabilizando y bajando, aunque hay algunas estaciones en alerta, mientras que la mayoría de sus embalses están soltando agua.

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