¿Qué significa un apellido?

  • Españoles y portugueses tienen dos apellidos, pero la mayoría de los europeos sólo uno, que incluso puede registrar variaciones de género.

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Muchos de los periodistas que solicitaron acreditarse para cubrir la presidencia española de la Unión Europea, de enero a julio, se enfrentaron con un problema poco habitual: no tenían apellidos suficientes. La mayoría de ciudadanos europeos sólo tienen un apellido, pero la tradición española y portuguesa da a sus ciudadanos dos.

Y la web para las acreditaciones durante la presidencia española no lo tuvo en cuenta. "Error. Falta campo. Complete: Apellido 2", anunciaba la web cada vez que un periodista intentaba introducir sus datos en la página sin el crucial segundo apellido. Y aunque no hay datos publicados, pruebas anecdóticas procedentes de los organismos de prensa de Bruselas demuestran que el servicio de prensa del gobierno español ha agendado cuidadosamente segundos apellidos como "None" (ninguno), "Mickey-Mouse" o "Don'thaveoneyouidiot" (notengoningunoidiota).

Quien piense que la globalización convierte a Europa en un país más estandarizado sólo necesita echar un vistazo a los apellidos del continente para caer en su error. Por ejemplo, franceses e ingleses. Mientras que en inglés es una práctica común escribir el apellido antes que el nombre en documentos, sobres y direcciones de correo electrónico, en francés ocurre todo lo contrario. Y ello hace que quien firma reciba a correspondencia de bancos y aseguradoras francoparlantes dirigidas a "Estimado Nimmo", "Estimado Nimmo Ben" o incluso "Estimado señor Ben".

En Europa central y del este, entre tanto, las lenguas eslavas y bálticas estipulan que los apellidos tienen género gramatical, y por eso cambian dependiendo de si los posee un hombre o una mujer. Así, el presidente polaco, Bronislaw Komorowski, está casado con Anna Komorowska. Sus tres hijas son Zosia, Marysia y Elzbieta Komorowska, mientras que sus dos hijos se llaman Tadeusz y Piotr Komoroswki, y para referirse a la familia al completo se utiliza Komorwscy.

La cuestión va mucho más allá de la mera incomodidad lingüística, pues los descendientes de polacos que emigraron a Occidente en los siglos XIX y XX a menudo tienen apellidos congelados en la forma masculina por las autoridades locales, desconocedoras de sus tradiciones lingüísticas. El resultado puede dar lugar a una desagradable confusión cuando las mujeres con apellidos masculinos como Lubeski y Kowalski regresan a un país donde deberían llamarse Lubeska y Kowalska.

Y tradiciones similares causan problemas similares en Letonia. Los letones que se casan con extranjeros en su país y luego intentan viajar al extranjero se encuentran con el escollo de que la ley letona obliga a trasladar los apellidos extranjeros a su equivalente en letón para documentos oficiales, como certificados matrimoniales y pasaportes. Por eso, cuando la ciudadana letona Olga se casó con un ciudadano inglés de apellido Matthews, su apellido no se convirtió en Matthews, sino en "Metjusa", un apellido que gusta a los lingüistas letones, pero no a muchos agentes de fronteras. "Cada vez que tenemos que usar nuestros pasaportes, hay que explicar que estamos legalmente casados. Hemos empezado a llevar a todas partes el certificado de matrimonio, por si acaso", asegura.

Para evitar tales confusiones, Letonia está empezando a introducir pasaportes que también contienen el apellido en su forma original. Pero eso no ayudaría en Lituania, donde el apellido de una mujer no sólo tiene que ser gramaticalmente correcto, sino que además ha de indicar su estado civil. El primer ministro del país, Andrius Kubilius, por ejemplo, está casado. Su mujer es Rasa Kubiliene, pero si tienen una hija se apellidará Kubiliute.

Con todo, la palma a los apellidos más impactantes se la llevaría la República Checa. Allí, la mayoría de apellidos de mujeres tienen un final femenino, normalmente -a o -ova, como en las tenistas Jana Novotna y Martina Navratilova. Pero la norma también se aplica a las mujeres extranjeras, entre ellas visitantes de alto nivel y estrellas de cine. Así, la prensa checa se refiere a la canciller alemana Angela Merkel como Angela Merkelova y a la primera dama estadounidense como Michelle Obamova en lugar de Obama. Y Marilyn Monroe, para los diarios checos, es Marilyn Monroeova.

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