Eurovisión, la radiografía de un continente

  • Dentro de un mes se celebrará en Belgrado la final del festival, un fenómeno que va más allá de Rodolfo Chikilicuatre

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En 1954 se crea la UER, Unión Europea de Radiodifusión (EBU, sus siglas en inglés). Un año después surge la idea de realizar un festival de canciones a nivel europeo, tomando como modelo San Remo. El 24 de mayo de 1956 en el teatro Kursaal de Lugano, Suiza, se celebra el primer Festival de Eurovisión, Grand Prix de la Chanson (ESC, en inglés), con 7 países.

Ni los más optimistas de sus promotores podían imaginar que esta idea llegaría a convertirse en uno de los programas más longevos, apasionantes y controvertidos de la televisión mundial, y que 53 años después se fuera a celebrar en un país, Serbia, que por aquel entonces ni existía, merced a la victoria de una chica de aspecto andrógino, interpretando un tema de inconfundible sabor lésbico. 53 años de música y una "forma de ser característica" por los que han pasado casi todos los hechos vividos por la sociedad europea de la segunda mitad del siglo XX y lo que llevamos del XXI. Por el Festival han desfilado todas las tendencias musicales, y a la vez hemos ido teniendo una lectura de qué pasaba por Europa. Desde la caída de la dictadura en Portugal (la canción que representó a este país en el 74, E Depois do adeus por Paulo de Carvalho, sería una de las contraseñas para el inicio de la Revolución de los Claveles del 25 de abril de ese año), la partición de Chipre, el conflicto árabe-israelí, o la caída del muro, con la desintegración de Yugoslavia y de la Unión Soviética. También ha tomado fuerza y presencia la visibilidad gay que recorre el continente.

Eurovisión comenzó siendo un encuentro glamouroso para minorías en el que ganaban las baladas en francés. Tuvo una época poppera en los años 70 y chapoteó en la horteridad más radical en los años 80. Irlanda lo rescató en los 90 a base de magníficas canciones de inspiración celta y la celebración de los mejores festivales en la isla. Y, por fin, en los 2000, la gran explosión. La incorporación incontenible de los países del Este. Las votaciones populares por teléfono y los sms. La irrupción de internet y el recién llegado frikismo. El Festival ha pasado del teatro y los vestidos de fiesta a los estadios y al fenómeno Eurofan: Locos por Eurovisión. Y sigue levantando odios entre sus detractores.

Este año tenemos nuevo récord de participación, 43 países, con Azerbaján y San Marino. Todo el bloque de la antigua URSS europea y la antigua Yugoslavia son ya participantes del Festival, al que le han dado una dimensión, tanto en el terreno musical como sociopolítico, totalmente nueva. Debido a la gran cantidad de concursantes y a los problemas y protestas surgidos por el sistema de votación, habrá un nuevo formato.

Del año anterior sólo quedan clasificados cinco países: El ganador, Serbia. y el "Big Four", los cuatro mayores contribuyentes: Alemania, España, Francia y el Reino Unido. El resto, 20, tendrán que jugarse su clasificación en dos semifinales: De cada una de ellas saldrán diez. Nueve elegidos por los votantes a través del teléfono y uno elegido por la organización.

La celebración en Belgrado ha estado en peligro casi hasta el último momento debido a los problemas sin solución de los Balcanes. Por el escenario van a desfilar países como Croacia, por ejemplo, con los que el anfitrión tiene congeladas sus relaciones tras el reconocimiento de Kosovo. Pero Serbia se ha volcado en la organización. Todo lo que suena a Europa es motivo de atracción y rechazo en esta parte del continente. El año pasado, tras la victoria de Marija Serifovic, fue recibida en Belgrado como una heroína. Marija había paseado la bandera serbia por toda Europa, y el pueblo serbio se siente víctima y excluido de esa propia Europa; el triunfo se convirtió en un proceso de reivindicación nacional y nacionalista. La cita se celebrará en el Saba Center. Todo su aforo para la final, dos semifinales y ensayos (28.000 plazas), fue vendido en tiempo récord. Youtube también bate récords, al igual que las apuestas de o las de las webs de los "eurofans".

Dos últimos apuntes sobre la interconexión del Festival: Bélgica es representada un año por la RTB francófona y al siguiente por la VRT flamenca, en un país de eterno conflicto lingüístico. Los flamencos han elegido a Ishtar, que interpretará su canción en un idioma inventado. La representante de los Países Bajos será Hind Laroussi Tahari, de origen marroquí, que interpretará un tema pop con influencias magrebíes. La Europa de la inmigración, de los problemas nacionalistas y lingüísticos, la Europa mestiza, la Europa actual rica diversa y complicada, se vuelve a encontrar un año más, unida, o desunida, por medio de la música. Eurovisón será testigo.

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