Ana Milán · Actriz

"Hacer de alguien desagradable siempre es muy divertido"

  • Acaba de publicar su segundo libro, de tinte personal, 'Voy a llamar las cosas por tu nombre'. Centrada en el teatro, regresará la próxima temporada a la televisión.

Voy a llamar las cosas por tu nombre es el título de su segundo libro, que es bien diferente a su primero, Sexo en Milán. En esta nueva obra la actriz Ana Milán (Alicante, 1973) revela confesiones sentimentales, en las lindes de la poesía y la filosofía, que descubren una mujer bien distintas a sus roles en la interpretación.

-Una actriz que entra de lleno en la filosofía. ¿Es un caja de sentimientos que se le ha desfondado sin querer?

-He querido abrir esa caja. Bien abierta. Yo no sé realmente lo que son estos textos, no me atrevo a definirlos a la ligera. Son pensamientos, aforismos, reflexiones sobre la vida. Necesitaba contarme primero esas cosas para después contárselas a los demás. Todo esto empezó siendo para mí y acabó siendo de todos.

-Una exposición de pensamientos donde habrá intervenido su actividad en las redes sociales...

-Por supuesto que mi vida no sería ya la misma sin twitter ¿había vida antes de twitter? Pero en las redes soy muy feliz. hay tanto talent, tantos desconocidos que son portentosos y que les siguen cientos de miles de personas. Por algo es. Twitter es realmente la voz del pueblo y es donde se ejercita una opinión libre que rompe esquemas con el periodismo tradicional.

-Hay humor, amor. Y también mucha morralla, donde se afilan todas las polémicas posibles.

-Hay de todo. Twitter es un magnificador. De lo bueno y de lo malo: como en la misma vida, hay de todo. Pero yo ya no sería la misma sin dirigirme a los más de 300.000 seguidores que tienen el detalle de atender lo que cuento cada día.

-Habla de opinión libre, pero hay opiniones y frases que son trituradas en las redes. Le pasó a usted con el accidente de tren en Galicia de 2013.

-Simplemente puse "feliz", por una representación teatral. Estaba ausente, no sabía nada de lo que había pasado ese día. Me disculpé por mi ignorancia y hubo quienes me criticaron. Pero la inmensa mayoría entendió la situación.

-¿Cómo vivía en esos años en que tenía varios programas en antena a la vez?

-Con tanto trabajo aprendí a hacer las cosas una a una. A veces me sorprendo de cómo podía compatibilizar tantas cosas, pero nunca me he quejado de tener mucho trabajo. Disfruto de tener trabajo. Antes de Camera café y Yo soy Bea venía de cuatro años de representaciones en Cincomujeres.com y ahí aprendí de verdad a actuar. Fue pasar de estudiar a irte de gira con la selección española: con Amparo Baró, Carmen Machi, Olivia Molina, Pilar Bardem...

-¿Volverá a la televisión pronto?

-Llevo cinco años centrada en el teatro, y espero volver la próxima temporada a televisión, aunque no puedo decir nada ahora mismo. Con Wilt y con El diario de Adán y Eva volví a sentir la emoción del escenario. Han sido unos años inigualables para mí.

-¿Cómo se animó en su momento a escribir?

-Sexo en Milán tuvo algo de gamberrada. Lo escribí en un descanso entre temporadas de Física o Química, en una de esas épocas en que no paraba y yo iba y me apretaba un poco más.

-Una época en la que por sus personajes se le asociaba a la severidad.

-Me encanta hacer papeles de mal carácter porque así me transformo. Yo no soy así. Cuando tienes que hacer de alguien severo, incluso desagradable, es muy divertido, porque realmente añades cosas que no forman parte de tu vida. Es lo es bueno que tiene siempre de hacer de malo.

-Para sacar a la superficie tanta sensibilidad en sus reflexiones ¿dónde se inspira?

-A mí me inspira observar a los demás, observar la vida. Esa experiencia te la dan los años. Somos muchos, cada uno tan distinto de los otros. Los demás siempre son una fuente de inspiración.

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