Un periodista del 'New Yorker' dimite por inventarse declaraciones de Bob Dylan

  • Lehrer confesó que las citas eran erróneas pero no intencionadas o representaban combinaciones inapropiadas previamente realizadas.

Jonah Lehrer, autor de un best seller sobre la mente y la creatividad, ha dimitido de la prestigiosa revista New Yorker por ser demasiado creativo sobre sus escritos de no ficción. En un comunicado que sorprendió a la industria editorial neoyorquina, Lehrer confesó haber inventado declaraciones atribuidas al legendario cantautor Bob Dylan en su libro Imagine: How Creativity Works.

"Las declaraciones en cuestión no existían, fueron citas erróneas no intencionadas, o representaban combinaciones inapropiadas de declaraciones previamente realizadas", afirmó el escritor de ciencias de 31 años. "Las mentiras han terminado. Entiendo la gravedad de mi situación. Ahora quiero disculparme ante todo el mundo al que he decepcionado, especialmente mis editores y lectores... He renunciado a mi puesto como escritor de la plantilla de The New Yorker", señaló Lehrer.

La editorial de Lehrer, Houghton Mifflin Harcourt, reaccionó rápidamente, diciendo que detendría la venta de Imagine a las librerías y tiendas on line, así como la versión electrónica del libro, y que exploraría "todas las opciones disponibles". De aspecto aniñado y con gafas, el prolífico Lehrer, que estudió neurociencia en la Universidad de Columbia de Nueva York, trabajó para periódicos y revistas de prestigio antes de llegar a The New Yorker. Imagine, inspirado, según declaró Lehrer previamente, por su incapacidad para decidir el tipo de sabor de cereales Cheerios que comprar en un supermercado, debutó en el número uno de la lista de autores más vendidos en el sector de la no ficción del diario The New York Times. Las declaraciones falsas de Dylan publicadas por Lehrer se refieren al proceso de creación de canciones, y fueron cuestionadas en primer lugar por el escritor Michael Moynihan en el blog Tablet.

Moynhan recordó el mes pasado que Lehrer había cometido autoplagio al copiar segmentos enteros de Imagine y publicarlos en la página web de The New Yorker sin informar a los lectores de dónde provenían. "Para algunos, es un cargo endeble... como ser acusado de robar comida de tu propia nevera", escribió Moynihan. "Otros han destacado las presiones que tienen que soportar los jóvenes escritores para producir cada vez más contenido", añadió.

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