Terror terrorífico en la casa del horror...

Ryan Murphy deja a un lado a sus adolescentes cantarines de Glee, para adentrarse en una historia de terror centrada en una misteriosa mansión, American Horror Story.

Se dice que cuando pasas por grandes cambios emocionales en tu vida, como que se muera un ser querido o que sufras un desengaño amoroso, no debes hacer cambios bruscos en ésta. Sin embargo, muchas obras ficcionales empiezan con una familia que se muda para superar un trauma. Esto es lo que le ocurre al matrimonio Harmon (Connie Britton y Dylan McDermott) que tras una infidelidad y un aborto, deciden junto a su hija, mudarse y hacer borrón y cuenta nueva. Una decisión que no es la correcta, ya que es palpable que la tensión entre ellos no ha desaparecido y la nueva casa en cuestión se las trae. Claro que los nuevos inquilinos no sabían nada de sus anteriores dueños, o de los anteriores a estos, o la de los anteriores, o la de los anteriores… porque de esta casa no sale nadie vivo. Ni muerto.

Y es que todo el que vive en esta casa, acaba falleciendo en circunstancias misteriosas, pero ni muertos se libran de ella, porque sus espíritus acaban atrapados. Unos con sed de venganza y otros clamando porque se descubran sus cuerpos. Son espíritus que parecen reales y que juegan con la mente y las emociones de la familia Harmon. Por eso Moira (Frances Conroy), la criada, se aparece como una joven y sexy pelirroja ante la lujuriosa mirada de los hombres y como una mujer que está cerca de los sesenta años, ante las mujeres. Una maldición, íntimamente vinculada a su los motivos de su muerte.

No es una serie de sustos o de terror en sí misma, pero su intrigante historia y sus personajes inquietantes, han conseguido atrapar a la audiencia a una historia a la que no se le ve solución posible.Cada vez las tramas son más enrevesadas y se van descubriendo giros que dejan estupefacto. Una casa del terror que no se basa en asesinos escondidos detrás de la puerta, ni en gritos desgarradores, ni cuchillos para asustar, sino que da miedo a través de unos personajes que a pesar de sus posibles exageraciones, sabemos que podemos encontrarnos a uno de ellos en la realidad. Entre estos personajes destacan los de Constance y Tate. El primero, interpretado por una grandísima Jessica Lange (recién nominada a los Globos de Oro por ello) como la pérfida vecina de los Harmon, que guarda todos los secretos. El segundo, interpretado por el joven Evan Peters, dando vida al atormentado Langdon, de quien no sabemos si confiar en él o temer de él.

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