Paco González

"Con mi caso tenía la razón moral y ahora también tengo la legal"

  • "Una discusión que se elevó de tono" le llevó de la Ser a la Cope, y con una indemnización de 2,4 millones. No se plantea tener un programa nocturno en la tele, como le han propuesto.

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"Pepe, un purito...". El sonsonete de los fines de semana está acompañado de la bullanguera voz publicitaria de Pepe Domingo Castaño y de su compadre Paco González, enlace con la constante actualidad entre tantas conexiones, análisis y más de un comentario sazonado con guasa de reunión de amigos. Tras hacer historia en el histórico Carrusel deportivo de la Ser, y con una salida de la que ha tenido que rendir cuentas un tribunal, hace ya tres temporadas que conduce el Tiempo de juego en la Cope, que ahora congrega a 1,3 millones de oyentes según el último EGM. La voz de Paco, compañera reciente de Manu Carreño (su rival radiofónico) en los partidos de la selección de Telecinco, también estará ligada a los gloriosos títulos de la generación de Iniesta de mi vida.

-Me imagino que el sueño de su vida es narrar un Mundial que gane España. A ver si pasamos de cuartos...

-Ja, ja, ja (ríe con ese mismo entusiasmo que intenta contagiar a todo). Pues sí. Eso era un sueño. A veces no te puedes creer que se ha convertido en realidad y que, esperamos todos, seguiremos disfrutando con más títulos.

-Era un sueño imposible ¿por qué se hace realidad?

-Casi por una conjunción estelar. Esto ha sido un proceso. Me tendría que remontar a los 80 con la Quinta del Buitre, al Barça de Cruyff y a un periodismo deportivo que empieza a valorar la manera de obtener el éxito. Surgen entrenadores que dan su sitio a los jugadores bajitos y termina con Aragonés cuando decide en Viena ponerlos a jugar todos juntos. Y Del Bosque lo retoca todo a mejor.

-Qué tiempos aquellos de Clemente. Y aquellas broncas que tenía con la Ser.

-La apuesta de Clemente era otra película. Ese espíritu de defender aguerridos detrás... El día que cambiamos la furia por la técnica, todo cambió. Yo no pensaba ver a un español ganar Wimbledon o la Davis. Y tampoco pensaba ver a la selección llegar siquiera a semifinales, la verdad. Con la final de la Eurocopa 84 me conformaba.

-¿Cómo vivía un joven de 1984, que quería ser periodista deportivo, un país en el que los logros internacionales eran esporádicas proezas?

-Yo oía mucha radio deportiva aunque anduviéramos bajos de autoestima. Oía todo lo que fueran deportes: el Carrusel y José Joaquín Brotons, en la Ser; Andrés de Sendra y JJ Santos en Radio España; Juan Manuel Gozalo en RNE; Pedro Pablo Parrado y Goles en la Cope. José María García en Hora 25 y después en Antena 3.

-¡García! el martillo de la medianoche. Y el terror durante años de la Ser desde que se marchara en el 82. Acabó también en la Cope...

-García, a su manera, hizo cosas muy beneficiosas para la radio: elevó el listón del periodismo deportivo, demostrando que el deporte tenía más recorrido que la simple narración. Se adelantó en años al resto de géneros.

-Y ahora fue usted el que se tuvo que marchar de la Ser. Ya que le han dado la razón en el juzgado ¿qué piensa?

-Yo soy poco de mirar atrás. Tenía la razón moral y ahora tengo la razón legal. Sin más. Me echaron, sin dejar que pudiera recoger mis cosas, y tuve que buscarme la vida. Si sólo miro el presente me siento más que un privilegiado: trabajo en tiempo de crisis, tengo compañeros que en realidad son amigos y disfruto de un curro que era en realidad era mi sueño.

-Y con una indemnización de 2,4 millones. Resuma lo que pasó. Como si fuera una crónica.

-Así de simple. Fue una discusión que se elevó de tono. No era un asunto trascendente, sobre el Mundial, y me despiden. Al final tengo que hacerle caso a Del Bosque: "todo lo que sucede, conviene". Me sentía entonces la persona más infeliz y a los tres meses estaba contando para Telecinco el primer Mundial de España. Mérito mío de todo esto: cero. La vida, muchas veces, es suerte. Y está claro que la prepotencia no es buena.

-Y Pepe Domingo Castaño, y tantos otros, unieron su destino al suyo ¿Cómo está su compadre, recién reincorporado tras su infarto?

-Yo flipo cono Pepe. Cuando reapareció después del infarto vino a probar un rato el sábado. Se quedó el sábado entero y todo el domingo. Con su tono de siempre. Un tono alto magnífico. Mira que es difícil que a estas alturas me sorprenda, pero lo consiguió. Todos estábamos flipando.

-Cuando usted, un pipiolo, llega a la Ser en el 87 , él era una institución en la radio musical, pero la animación en el Carrusel había estado a cargo de otro ilustre, Joaquín Prat.

-Y cuando entré de prácticas el animador era Andrés Caparrós. El director del Carrusel era Joaquín Durán (actual subdirector general de la RTVA). Antonio Martín Valbuena y Pepe Domingo Castaño se encargaron poco después del programa y yo me incorporo en septiembre del 92.

-¿Cómo fue el inicio de aquella relación con Pepe?

-Cuando me encargan el Carrusel yo pienso que los jefes se han vuelto locos. Entré al estudio y la mesa tenía forma de "U". Yo debía quedarme en el centro, como director, pero me daba corte. Esperé a que se sentara Pepe. Y lo hizo en el lateral. Me tuvo que confirmar que sí, que me tocaba estar en el centro... Con Pepe siento una amistad tan profunda que ha rebasado la hermandad. Él es mi hermano mayor, mi padre radiofónico, un maestro de la vida y un maestro de la radio.

-Y el infarto vino a ser un mazazo para todos.

-Te vienes abajo sobre todo por el amigo, porque el trabajo tiene que seguir. El miedo era que no volviera a ser Pepe, pero es un disfrute verlo ahí como siempre.

-Hay que estar en forma para tener un maratón cada fin de semana.

-Los domingos podemos empezar al mediodía y terminamos a las dos de la mañana. A mí tantas horas no me cansan, porque yo disfruto con cualquier partido.

-¿El nuevo horario del fútbol no viene a depreciar la esencia de los carruseles? Ya no hay esa emoción de los grandes partidos simultáneos.

-Todo volverá a ser como antes. Un producto bien vendido necesita cierta concentración horaria. Con tantas horas tienes que hacer 'más radio'. Inventarte otro tiempo, más tertulia, postpartidos. Lo esencial de Tiempo de juego, ahí, es Pepe: la publicidad coral, el sentido del humor. Todo eso lo inventa Pepe. El fútbol es lo más importante de las cosas no importantes y con humor nos lo tomamos muy en serio.

-Sus cronistas, entonces, no llegan amargados a los campos. Como les pasaba a muchos que estaban con José María García.

-Hay que trabajar feliz. Y cuanto más feliz eres, más trabajas. La presión tiene que proceder de ti mismo, para que tú intentes hacerlo mejor cada día.

-¿Estará en la próxima temporada también en la TV, en las noches de 13 TV, por ejemplo?

-No, no. Mi vida es la radio. Agradezco que quieran contar conmigo para hacer un programa de televisión, pero no es lo mío.

-Aquel Maracaná que hizo en Cuatro en cierta medida fue pionero de las tertulias de ahora.

-Lo malo era que se hacía en prime time y ese no es el horario para un programa sobre fútbol porque a esa hora el mando no suele ser de los futboleros. Los lunes por la noche la gente venía saturada de tanto deporte y era difícil entonces sorprender con algo. Por eso falló Maracaná.

-¿No va a seguir los pasos de su otro gran amigo, Lama?

-Lama es un genio que crea adicción. Narra como nadie y si hay que hacer televisión, triunfa. No sabría ordenar por prioridades sus talentos. Si su sabiduría, su capacidad de trabajo o su intuición para saber lo que le interesa al público...

-Todo el mundo solía criticar al seleccionador y ahora todo el mundo critica al narrador del partido de la tele ¿no se siente vigilado?

-Yo lo hago como mejor sé. Soy yo mismo. Tiene que ser un tono alto, no puedes ser un muermo. Hay gente que narra muy bien: Manu Carreño, Carlos Martínez. José Antonio Luque era mi preferido. En la tele tienes que cuidar más cualquier palabra, cualquier apreciación. Todo se magnifica en la televisión.

-¿Hasta cuándo podemos seguir soñando con la selección?

-Ya veremos. Mientras este ahí Iniesta tenemos al menos cierta garantía...

-Al cabo de tiempo ¿qué siente sobre Prisa, sobre la Ser?

-Sigo teniendo allí a muchos amigos. Sobre mi antigua casa siento una gratitud enorme y estoy agradecido porque me permitió durante años dar de comer a mi familia. Yo no pienso a diario cuánto voy a estar en la COPE, donde estoy tan a gusto. No miro al pasado, pero tampoco miro al futuro.

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