"Yo combato con las emociones, con las que hago llaves de judo"

  • La presentadora alaba la "apuesta arriesgada" de Cuatro al crear este concurso y confía en que la cadena deje madurar al programa pese a su débil audiencia

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A medio camino entre un ring de boxeo y un circo romano al que acuden más de 600 personas para arengar a los 'luchadores' y proclamar al orador perfecto. Así es el programa que presenta cada tarde en Cuatro Ruth Jiménez, un formato novedoso que esta semana repartirá a diario 3.000 euros a los vencedores.

-¿Cuál es su cometido en este duelo de palabras?

-Actúo de árbitro. Soy la domadora de un circo romano en el que los gladiadores combaten con la espada de la palabra. Explico la mecánica de cada prueba y procuro estar cerca de los concursantes para que se sientan seguros. Aunque si algún día tengo que sacar el látigo para encauzar la situación, no dudes que lo sacaré.

-¿Cómo se siente entre dos pesos pesados de la comunicación, como Mercedes Milá y Albert Rivera?

-Encantada. Para mí ha sido un regalo porque desde pequeña Mercedes Milá siempre fue uno de mis referentes. De ella intento aprender cada día su naturalidad, su pasión y su entusiasmo. Con ella te das cuenta de que no hay nada imposible. De Albert también se aprende mucho. Es provocador y, como político, sabe mucho de oratoria. Es el más exigente y eso que todavía no hemos visto grandes cosas. De los dos tomo nota a diario.

-¿Habéis logrado la respuesta y el nivel que esperábais entre los concursantes?

-Confío en que dejen madurar al programa porque se puede ver mucho más de lo que hemos visto. En los casting nos hemos encontrado cosas fantásticas. Es una suerte que la gente joven asista a este tipo de programas porque siempre suelen tacharlos de vagos, de gente que no tiene nada qué decir... El arte de la oratoria no se enseña en las universidades y, por tanto, El Comecocos es una oportunidad única para los que quieran expresarse. Animo a los universitarios para que sigan presentándose a los casting para mejorar así el nivel del programa .

-¿Y la respuesta de la audiencia, la esperábais tan baja?

-Este formato es muy arriesgado y Cuatro ha sido muy valiente al apostar por un programa tan novedoso. Creo que no tenemos que venirnos abajo y, aunque la audiencia no nos acompañe tanto como quisiéramos, debemos seguir trabajando con las mismas ganas. Esperemos que la gente nos tenga en cuenta y empecemos a remontar.

-¿Considera que su programa puede servir de trampolín para encontrar a los políticos del futuro?

-Por qué no. Hemos tenido dos concursantes muy jóvenes que se dedican a la política, entre ellos, un chico de 19 años que es el concejal más joven de España. Fue algo que me impactó. No sé si servirá de trampolín o no, pero sí te hace ver que hay mucha gente joven vinculada con la política. Aunque hay que matizar que no siempre los políticos son los mejores oradores. A mí, uno de los concursantes que más me han impactado es Sergi Grimau, un deportista de elite que no tiene ninguna vinculación con la política ni con la oratoria.

-¿Cuáles son las claves para meterse al público y al jurado en el bolsillo?

-Además de dominar los gestos y saber de qué se está hablando, los concursantes deben hablar con el corazón y no por eso quiero decir que hagan llorar sino que, con sus argumentos, consigan hacer vibrar a los que le están escuchando.

-¿Es usted una persona que se deja comer el coco?

-No creas. En casa soy muy testaruda e intento imponer mi criterio a los que me rodean.

-Pues entrar en una guerra con Risto Mejide no debe ser nada fácil...

-(Risas) En cuanto al dominio de la palabra, él me puede de calle, pero yo combato con las emociones, con la que hago verdaderas llaves de judo.

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