"La nutrición debería ser un debate politico"

  • El chef asturiano que presentaba el programa de TVE 'Vamos a cocinar' se está ganando ahora al público de EEUU.

Con sólo 21 añitos decidió emigrar a EE UU para introducir la comida española. En la actualidad, ha superado con creces este primer propósito y va más allá de ser un cocinero para aparecer en los late-night estadounidenses en horario de prime time. Propietario de varios restaurantes de alta cocina de diferentes países en Washington y otro en Beverly Hills con menos de un año, ha conquistado a los personajes con más glamour de Norteamérica. Como regalo de bodas a su amiga, la actriz Salma Hayek, José Andrés se encargó del banquete. También ha dado de comer a Bruce Springteen, Demi Moore y Bill Clinton, entre otros. El chef que salió de Asturias hace varias décadas ya es ahora el cocinero más laureado a nivel internacional. Para él, la crisis debe ser un motivo más para desempolvar los utensilios de cocina y aprovechar para comer en casa pasando a la vez un buen rato en familia.

-¿Cuál ha sido el proyecto televisivo que más le ha llenado?

-El que estoy haciendo para la televisión pública norteamericana, PBS, Made in Spain, que es un programa que cuenta la historia de España a través de la gastronomía. La historia que tiene cada plato, cada producto y que nunca nos paramos a pensarlo.

-¿Cree que los espectadores estadounidenses le valoran más que los españoles?

-Llevo ocho años en América... Yo digo que en Estados Unidos me quieren porque hago cosas diferentes a la de ser cocinero, como en un mes salir en varios programas de televisión: el de David Letterman, el de Jake Lennon, Raikkonen O´Brian y Criad Berguson, que son los cuatro líderes de los late-night shows. Es una pasada. Mi labor allí va mucho más allá de la cocina.

-¿Por qué decidió dejar el programa que presentaba en TVE?

-En España, la experiencia en el programa de La 1 de Televisión Española fue muy bonita pero yo no podía tener dos vidas. Si quería seguir haciendo televisión aquí me hubiera convertido en famoso y hubiera dejado de ser cocinero y no me interesaba eso.

-¿A quién admira dentro del mundo gastronómico?

-A Briyat Abraham, que fue un señor que los políticos se tendrían que aplicar el cuento de lo que él dijo en 1926: "El futuro de las naciones dependerá de cómo se alimenten". En el momento en que mejor alimentados deberíamos estar es cuando peor estamos. La nutrición debería convertirse en un debate político. La otra persona viva es sin lugar a duda, Ferran Adriá. La verdad es que no nos damos cuenta todavía; yo creo que cuando se muera por desgracia es cuando veremos la dimensión de su trabajo, no estamos preparados para entenderla aún.

-¿Ha sido el primero en introducir las tapas en América?

-No, ya somos muchos. A lo mejor yo fui el primero que aposté por la tapa pura y llana y la tapa auténtica. Fui el que convertí la tapa en mediática, pero no fui el primero sino el que generé el ruido.

-¿Alguna influencia andaluza en sus recetas?

-Pues, imagínate, me acuesto con mi mujer todos los días del año y es de Algeciras (risas). Yo hice la mili en San Fernando cuando tenía 18 años, mis primeras tapas andaluzas me las tome allí. Me acuerdo un día que estábamos un amigo y yo en Cádiz con Gonzalo Córdoba, el maestro de la cocina gaditana. Un camarero se dio cuenta de que estaba éste y empezó a sacarnos un montón de tapitas. Yo he tomado tapas desde muy joven.

-Ha abierto hace poco un restaurante en Beverly Hills, Bazaar, ¿cómo está funcionando?

-Estupendamente, ha sido un bombazo porque la crítica gastronómica de The Ángeles Times ha dicho que es maravilloso, nos dio cuatro estrellas y fue portada tres días antes de los Óscars. La noticia ha dado la vuelta al mundo, siempre está llenísimo y suele ir lo mejorcito del país.

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