"Un submarino es una pequeña potencia nuclear"

  • Cuatro estrena esta medianoche, tras los capítulos de 'Homeland', la serie de los militares fugados a una isla

La lealtad a la patria en cuestión. Tras los dos capítulos de Homeland la cadena Cuatro estrena esta medianoche Last Resort, una ficción con aire de Perdidos en la que la tripulación de un submarino, recluida en una apartada isla, quiere demostrar su inocencia sobre una serie de ataques contra Pakistán. Un argumento algo enrevesado que trazan para este periódico, vía internet, sus dos creadores, Shawn Ryan, creador de la prestigiosa serie policíaca The Shield; y Karl Gadjusek, co-autor de la película Oblivion, actualmente en la cartelera, con Tom Cruise.

-¿De dónde partió esta idea de un submarino traidor?

-Karl Gadjusek (K.G.): Desde niño me han obsesionado los submarinos. Propuse a Shawn que la idea de los misiles que atacan un país debía partir desde un submarino, que son la principal arma nuclear disuasoria con que cuenta Estados Unidos. Un submarino, como el protagonista, el Colorado, se convierte así en una pequeña potencia nuclear que navega por el mundo. Los capitanes de esas naves tienen muchísima responsabilidad...

-Shawn Ryan (S.R.): ...Y ya vimos en aquella Juegos de Guerra lo que pasa cuando pulsas las teclas de los ordenadores con alegría.

-Last Resort pone en cuestión la responsabilidad de los altos mandos militares.

- (K.G.): Una de las primeras cosas al plantear la serie fue ese abismo ante las intrigas internacionales desde un lugar tan claustrofóbico como un submarino. Ese es el aspecto inicial de Last Resort, pero todo se desarrolla en la isla. Ahí hablamos de más cosas, nos planteamos eso de la lealtad y la obediencia, pero también de muchas otras vertientes de las que no se hablan en un pequeño universo como es un submarino.

-(S.R.): Karl tuvo la idea inicial y desarrollamos el punto de partida en esa isla donde se recluyen.

-¿Cómo fue la reacción de las cadenas, porque tiene muchas reminiscencias de Perdidos?

-(S.R.): Dos de las principales cadenas se interesaron, la NBC y la ABC, y fue ésta la que quiso abordar un piloto ambicioso (como ya hizo con Perdidos). Fue fundamental esa implicación de la ABC: queríamos una historia en un ambiente de guerra que no se versara en la guerra, como clásicos tipo Casablanca, Lo que el viento se llevó o Doctor Zhivago. Historia épicas sobre gente en tiempo de guerra, pero para contarnos cómo encuentran el amor, cómo viven la separación de sus seres queridos o cómo sobreviven.

-La épica es el material del que están hechos los héroes.

-(K.G.): Shawn ya me dijo que la épica debía ser lo más importante de este programa. Yo vengo del guión, que es un mundo más oscuro, basado en el personaje. Tras la aceptación de la ABC nos preocupamos mucho: ¿cómo vamos a hacerlo? ¿cuál es la sensación del espectáculo que escribimos para la ABC? Y la respuesta que se nos ocurrió fue que todo debía girar en torno a la épica. Queríamos hacerlo bien y bonito y la respuesta creo que estaba centrada en la épica, en los giros emocionales...

-(S.R.): En The Shield creo que los espectadores veían sus expectativas cubiertas. Si la gente quiere ver dos personajes acabar juntos, estos acaban juntos... pero al final de la temporada, con todo tipo de obstáculos frente a ellos: hay que crear todo tipo de dificultades para que al fin pase lo que desea el espectador. Para hacer algo como Last Resort he estado muchos años madurando para llegar al punto de poder hacer esta serie.

-Los espectadores españoles de Cuatro van a ver esta noche el episodio piloto ¿qué se van a encontrar?

-(K.G.): Vamos a ver los tres reinos de un capítulo muy intenso: una atmósfera patriótica, con la guerra; una lucha de poder, en la cadena de mandos; y esa épica a la que apela Shawn entre las relaciones, el amor y la lealtad.

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