Alberto Caballero. Productor de 'La que se avecina'

"Nuestros vecinos son una pandilla de desgraciados"

  • La novena temporada de la comedia se estrena este martes en Telecinco. Explica el buen funcionamiento de la reposición de la serie en FDF por el "efecto karaoke".

Junto a su hermana Laura, sobrinos de José Luis Moreno, crearon en 2003 Aquí no hay quien viva y en 2007, tras la adquisición de la productora por Mediaset, levantaron el edificio de La que se avecina, al que costó dar vida propia. Este martes llega la novena temporada de los vecinos de Mirador de Montepinar a Telecinco.

-Regresan con nueva temporada pero La que se avecina, en FDF, no se marcha nunca ¿Cómo es posible que aguante tantas redifusiones?

-Yo diría que es inexplicable, pero en Mediaset lo llaman el "efecto karaoke", como ya sabes qué va a ocurrir, que va a decirse, al público no le importa repetir y repetir. Gusta saber de antemano la canción, como pasa en un concierto, donde te diviertes más si cantas con el del escenario.

-También influyen todos esos personajes que permanecen durante años y ya son como de la familia del espectador.

-La comedia se tolera mejor, incluso en las repeticiones, pero no puedes usar el suspense, estirar un romance... Los personajes deben estar en continuo movimiento y como les suelen pasar cosas desagradables, al final el público empatiza les coge cariño. Lo bueno de la tele es que puedes ir experimentando con los actores, con los personajes. En una película si fallas en el casting, estás perdido. En una serie puedes ir rectificando y moldeando con los capítulos.

-Pero aún tendrá presente lo que costó que La que se avecina cristalizara sin sufrir la influencia de su predecesora.

-Aquí no hay quien viva fue una propuesta pensada y La que se avecina, un encargo. Sabíamos que necesitábamos tiempo para lograr que tuviera vida propia. Creo que, pasado el shock, se consiguió al final de la segunda temporada, sentimos que ya se había logrado zafarse del pasado.

-¿Cuando Antonio Recio y Enrique Pastor se asientan?

-También cuando convertimos a Amador en un gañán y nombramos presidente a Recio. A eso se le añadieron en la tercera roles femeninos más fuertes con Cristina Castaño (Judit, en la ficción) y Antonia San Juan (Estela Reynols).

-¿Cómo lograron reconvertir a Amador, a Pablo Chiapella?

-Nos comentaba la gente que el personaje de Chiapella caía mal, que sobraba. Para que cayera simpático lo que hicimos fue que le pasaran muchas desgracias, lo puteábamos en cada episodio, y por empatía al final el público se enterneció con Amador y su mujer. En la serie las relaciones van a dos o como mucho a tres personajes, es como funciona bien la comedia.

-¿Qué tal el reencuentro con Loles León?

-Aparecerá hacia el final de la temporada. Hay actores que te regalan su personaje y ella es muy potente, como siempre.

-¿Cómo le va a ir a Enrique Pastor como alcalde?

-Muy mal, como debe ser. Él quiere ser honrado, pero no puede. Miguel Rellán, que da imagen de bueno, interpreta a ese corrupto que lo lleva a tomar las decisiones que no quiere.

-¿La que se avecina es retrato de su tiempo?

-Nuestros vecinos son una pandilla de desgraciados, a la gente no le interesa las historias de gente que les va bien en la vida. Empezamos hablando del abuso del mercado inmobiliario y nos adelantamos al estallido de la crisis. Solemos tomar cosas de la actualidad, porque en realidad en España apenas hay series contemporáneas que traten de lo que pasa en la calle. Nos gusta retratar la actualidad.

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