jesús castro. protagonista de 'perdóname señor'

"Me veo capaz de todo; de hacer comedia, por ejemplo"

  • El joven actor regresa a la costa de la provincia de Cádiz para interpretar a un personaje parecido al de 'El Niño' Asumida la fama, el intérprete ha ganado en madurez

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El narcotráfico en la costa de Trafalgar es el punto de partida de la monja que interpreta Paz Vega en Perdóname Señor, miniserie de ocho capítulos que Telecinco estrenará la próxima temporada. El actor Jesús Castro, de Vejer, más maduro y aprendiendo mucho para mantenerse en primer plano, vuelve así a rodar en su tierra y con aspectos parecidos al personaje con que fue descubierto hace menos de dos años, cuando tenía 21, con El Niño. La serie producida por Fran Ariza, de Barbate precisamente, se graba en esta localidad gaditana y otros enclaves del entorno como Caños de Meca o Tarifa. Jesús Castro interpreta a Rafa, un chico de una familia desestructurada que sólo contempla el narcotráfico como medio de vida, en una red controlada por un capo que interpreta el francés Stany Coppet (El Príncipe).

-Paz Vega ha regresado a España con esta serie ¿cómo es trabajar con alguien como ella?

-Es impresionante. Le he dicho que me ayude, que cuando vea algo para corregirme, que me lo diga. Estoy muy contento. En una producción como esta te callas y aprendes hasta del que lleva el camión. Me pongo en modo esponja y sólo pienso en aprender y mejorar.

-¿Se puso nervioso cuando empezó este rodaje?

-No soy de ponerme nervioso, pero sí tenso. La experiencia de Paz fue importante para hacerlo más fácil. Hace sólo año y medio cuando empecé en esto. Todo lo que sea para ayudarme, lo recibo bien.

-¿Es más fácil trabajar cerca de casa?

-Rodar por aquí es volver a andar por mi infancia. He estado siempre por estos rincones. Grabar por aquí es recorrer mi vida y volver a antes de El Niño.

-Sin embargo, usted ya no puede ser el de antes de El Niño...

-Ahora me tengo que reservar de las multitudes, tengo que buscar planes más íntimos. Pero no por nada, sino porque después de tanto trabajar quieres en algún momento quedar con los amigos. Y tiene que ser de manera reservada. Prefiero una 'quedada' en casa de alguien antes de tener que pedir por favor que te dejen tranquilo de tantas fotos.

-¿Qué impresión tiene de Barbate cuando ha de trabajar en una serie como esta?

-Barbate está muy poco explotada. Con todo lo bueno que hay aquí: la calidad de vida, los productos, la gastronomía. A mí me da pena que toda la provincia de Cádiz esté tan desaprovechada y nadie parece darse cuenta de las posibilidades que tiene todo este entorno.

-Ante los que digan que esta serie viene a perjudicar la imagen de la provincia de Cádiz ¿qué puede responder?

-Lo que se podrá decir es que ninguna otra serie o película ha grabado Barbate de manera tan bonita. Son localizaciones que forman un personaje más. Perdóname Señor está grabada con luz natural, lo que da más verdad al relato. Y es cierto que hablamos del narcotráfico, que es un problema en la serie y también en la vida real; pero ni en la ficción ni en la realidad todo va a ser narcotráfico y es beneficioso para esta zona que trabajemos aquí y que después millones de personas vean estos paisajes.

-¿Por qué ha dejado Mar de plástico tras la primera temporada?

-Mi marcha de Mar de plástico fue voluntaria. No terminé de coger mi personaje. De repente pasaba de ser un nazi, un racista, como me habían preparado; y de repente cambiaba al tercer capítulo por amor. Era difícil que con un cambio así el público te creyera y llegó un momento en que no disfrutaba. Y el rodaje era duro. No estuve bien ni mental ni físicamente. Rafa ha sido un soplo fresco para seguir .

-¿Se parece mucho Rafa a El Niño?

-Este personaje controla más que El Niño. Él es más consciente de todo, tiene las metas más claras. Es más poderoso.

-¿No teme quedar encasillado tan pronto? ¿No le gustaría otro tipo de género?

-Trabajando cada personaje me veo capaz de todo, de hacer comedia por ejemplo. Pero al ofrecerme un personaje como Rafa tenía que aceptarlo, era una oportunidad.

-¿Le gustaría tener tiempo para centrarse en una escuela de interpretación?

-Me gusta trabajar como actor, estudiar los personajes, pero no tanto las escuelas, que te quitan la naturalidad. Lo mecanizas todo, te restan espontaneidad y así es más difícil que te crean. Hay que seguir formándose pero sin renunciar a tu naturalidad.

-¿Cómo lleva su familia este ritmo?

-Mi familia y yo llevamos bien la fama, nos gusta. Mis padres saben que su hijo tiene un trabajo diferente; pero en casa, en la intimidad, sigo siendo yo, y me tratan con la normalidad de siempre.

-¿Se ha desencantado algo del mundo del espectáculo, pese a todo, por ser un éxito repentino?

-Todo esto no es tan bonito como parece. Mi padre ya lo dice: un mihura fuera de la plaza parece un novillo, pero cuando te enfrentas a él, ves que es un mihura de verdad. El trabajo que hay detrás de todo esto, de sacrificio, nunca se ve. Y es difícil. A mí me gustaría ayudar a mi hermana pequeña para que también fuera actriz, pero si pudiera elegir otra cosa, mejor.

-¿Se ha arrepentido en algún momento de haber empezado?

-No. Por supuesto, ser elegido para El Niño ha sido lo mejor que me ha pasado en la vida.

-Tras Perdóname Señor ¿que tiene en marcha?

-Tengo entre manos un proyecto de televisión fuera de España y estaría bien, pero estoy centrado en esta serie. No tengo prisa por dar el salto.

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