Esto es la vida real

  • Las imágenes de la familia del Rey permiten abrir una etapa de más proximidad de los españoles con la Princesa de Asturias y la infanta Sofía

Los Reyes y sus hijas se montan en el vehículo familiar para dirigirse a primera hora al colegio. Los Reyes y sus hijas se montan en el vehículo familiar para dirigirse a primera hora al colegio.

Los Reyes y sus hijas se montan en el vehículo familiar para dirigirse a primera hora al colegio. / efe

El reality ha acostumbrado a los ojos la vida mundana de los demás en unos formatos donde incluso los excesos de los participantes ya no despiertan sorpresa. Estamos curados de espanto y estamos habituados a las poses excéntricas. Donde antes se pedía frescura ahora se exige descaro y tal vez por eso hay quienes no han valorado en su dimensión las imágenes privadas del Rey y su familia. No estamos ante la intención de ofrecernos un trozo de reality sino que es la amable intención de mostrarnos que la primera familia de España se comporta como las demás, junto a sus obligaciones y responsabilidades. Una familia que se esfuerza a diario y se preocupa, que come sano y que muestra su afecto.Ha llegado el momento de descorrer las cortinas con cierta naturalidad para mostrarnos a la Princesa de Asturias y a la infanta Sofía como dos niñas de su tiempo, cariñosas y espontáneas, y que por sus escasas apariciones oficiales eran casi dos desconocidas para los españoles. Merece la pena esta aproximación que, en sus dosis, debió ser más frecuente en los últimos años. La Reina es una buena conocedora de los medios y sería comprensible el celo sobre sus hijas, unas pequeñas que nunca han puesto en aprietos a sus padres ante los fotógrafos.

La princesa se quema, pero sus antepasados en palacio siempre comían la cena fría

En otras casas reales son cada vez más frecuentes las apariciones familiares, sus estampas de vida cotidiana, como muestra de ese acercamiento que en el caso de la Casa Real se produjo en principio con una implicación activa en las redes sociales y un programa semanal en TVE como Audiencia abierta. Una mayor comunicación en su vertiente oficial al que ha de unirse una cercanía personal que ya no puede ser excepcional, como sucedía cuando las cámaras captaban aisladas escenas vacacionales de la familia de don Juan Carlos. Las imágenes del 50º cumpleaños abren una etapa en la que la familia del Rey tiene que sentirse más cerca de los españoles. Los temores de suscitar un mensaje de ostentación han sido los que habrían atenazado en otras ocasiones esa exposición de la familia real. En estos tiempos de inmediatez es casi una necesidad mostrar una cercanía. Una cercanía sincera a través de la pantalla.

Resulta curioso que doña Leonor se escalde la lengua con la sopa caliente cuando en el Palacio Real, en unos tiempos bien diferentes, sus antepasados sufrían por degustar siempre la cena helada. Hasta hace bien poco estaban incluso vedadas las imágenes de los miembros del entorno del Rey comiendo o bebiendo. En la era del whatsapp, y pese a los riesgos de sobreexposición de memes, la familia del Rey gana en respeto siendo uno de nosotros.

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