Cartagena y Ventura logran sendos trofeos en Las Ventas

Con Madrid, en parte despoblado y con el corazón dividido entre los dos equipos de fútbol de la ciudad, la entrada de Las Ventas apenas se resintió en un día en el que la gran final afectó a los espectáculos que coincidían parcialmente en horario. Los tendidos de la plaza de toros, con algunos espectadores ataviados con camisetas y bufandas de ambos equipos, estaban poblados en la sombra y únicamente había algunos claros en el sol en una tarde primaveral, lejos del tiempo desapacible de días anteriores de la presente semana. Más de tres cuartos de entrada hasta que se fueron vaciando los tendidos cuando llegaba la hora del citado partido.

En el festejo, en el que cumplió positivamente en su confirmación el sevillano Luis Valdenebro, Andy Cartagena y Diego Ventura consiguieron un trofeo cada uno.

Comenzó el espectáculo con la ceremonia en la que Luis Valdenebro recibió un rejón de manos de Andy Cartagena, en presencia de Diego Ventura. Valdenebro brindó a su progenitor, también rejoneador, en el callejón de Las Ventas. Realizó una faena interesante al manso toro, que tenía buen tranco. Entre otros pasajes destacados brilló con Escondido, prendiendo un palo de dentro afuera. Tras un pinchazo descordó al toro por lo que se esfumó un posible trofeo.

El torero sevillano, con el que cerró plaza, un ejemplar distraído, destacó sobre Hechicero en banderillas. Mató de un rejón muy defectuoso y un descabello.

Andy Cartagena concretó una actuación a la que le faltó peso en lo fundamental. Así, ante su primero, las mayores ovaciones las consiguió al prender en la suerte al violín, que repitió en varias ocasiones. Mató al primer envite y fue premiado con una oreja. Con el cuarto, que buscó tablas de salida, se tuvo que emplear en la lidia. No siempre hubo acierto en los embroques y, además, Río Grande sufrió algún encontronazo serio. Tras un rejón de muerte y un descabello fue aplaudido.

Diego Ventura consiguió un trofeo del manso tercero. Con Nazarí y Oro estuvo a buena altura. Cerró con un carrusel de cortas. Acertado en el rejón de muerte, fue premiado con una oreja. Con el quinto, parado, el más deslucido del encierro, lidió bien. Destacó con Chalana y fue muy ovacionado a lomos de Morante, con sus bacados al testuz del toro. Mató de pinchazo y un rejonazo. El público solicitó una oreja, que fue denegada. Tras la petición todo quedó en una ovación.

Lo más sorprendente y destacado de este espectáculo de rejoneo en Las Ventas en la que cortaron una oreja cada uno Andy Cartagena y Diego Ventura, fue, sin duda, la gran entrada que se registró en el coso monumental, en una tarde en la que todos los espectadores estaban, al tiempo, pendientes de lo que sucedía en Lisboa.

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