Daniel Luque, por naturales, corta la única oreja de la tarde en Santander

  • Los toros de Núñez del Cuvillo no ofrecieron posibilidades a Ponce y Morante

GANADERÍA: Toros de Joaquín Núñez del Cuvillo, el sexto de la suelta como sobrero, desiguales de presentación, descastados y sin fuerzas, que no ofrecieron posibilidades. TOREROS: Enrique Ponce, estocada (silencio); y estocada (silencio); Morante de la Puebla, media estocada (pitos); y estocada defectuosa (pitos). Daniel Luque, estocada (silencio); y estocada y dos descabellos (oreja tras aviso). Incidencias: La plaza de toros de Cuatro Caminos rozó el lleno.

El diestro de Gerena Daniel Luque cortó la única oreja de la corrida celebrada en la tarde de ayer en la plaza de toros de Santander, sexta de su Feria de Santiago, festejo condicionado por el deslucido juego de los toros de Núñez del Cuvillo.

El toro que abrió plaza, distraído y que acabó "rajándose", apenas permitió a Enrique Ponce, que vestía de grana y oro, pasar de las probaturas a pesar del esfuerzo en tratar de armar faena. Cerró con una estocada.

Con el parado y flojo cuarto, Ponce lo volvió a intentar pero sin resolver nada, terminando con la vida del toro de una estocada caída.

Morante de la Puebla, con un terno vainilla y azabache, tuvo dos toros sin ninguna fuerza con los que tan sólo se lució en el saludo de capote a su primero, ya que en el último tercio, y ante la claudicante condición de sus antagonistas, el espada optó por abreviar en sendas labores que terminaron enfadando al tendido, la primera tras una media estocada y la segunda despenando al toro de una estocada que hizo guardia. Los escasos detalles que hubo, quedaron para el primero de su lote.

A Daniel Luque le tocó un primer toro blando en extremo con el que lo intentó de todas las maneras posibles, pero sin llegar a pasar de los pases sueltos a media altura.

El de Gerena, que vistió de marino y oro, le cortó una oreja del sexto bis ya que el sexto, de 538 kilos que no aparentaba, protestado de salida, fue devuelto por un calambre en la pata trasera izquierda. Salió un sobrero de la ganadería titular que tuvo mejor condición que sus hermanos de camada aunque tardeaba. Su labor tuvo sus mejores momentos en el toreo al natural. Manejó la zurda inspirado, con profundidad y cadencia para concluir su faena con el remate de las luquesinas de su creación.

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