Diego Silveti enloque al público de La México

  • El torero azteca corta dos orejas y rabo a su segundo toro tras una actuación soberbia · Alejandro Talavante y Capetillo saldan sus faenas sin trofeos

GANADERÍA: Se lidiaron toros de Los Encinos, de juego desigual. El sexto fue premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre. Se lidió un sobrero, en séptimo lugar, de regalo. TOREROS: Guillermo Capetillo, ovación con saludos y pitos tras un aviso. Alejandro Talavante, ovación con saludos tras un aviso, aplausos y silencio en el toro de regalo. Diego Silveti, aplausos tras un aviso y dos orejas y rabo. Incidencias: Plaza Monumental de México. 12.000 espectadores. Al finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria de El Saltillense.

El matador de toros Diego Silveti cortó dos orejas y rabo al sexto toro de la tarde, de nombre Charro Cantor, un ejemplar de Los Encinos que resultó noble, bravo y con mucha transmisión, y que fue premiado a la postre con la vuelta al ruedo en su arrastre. El diestro mexicano estuvo inspirado y soberbio durante toda la faena, volcado en el trasteo desde el inicio, realizó ya un quite por cordobinas vibrante, el público ya estaba en el bolsillo del mexicano y éste lo aprovechó.

David Silveti volvió loco al público, que se desgañitaba con los olés, disfrutando al máximo con derechazos sublimes del mexicano y con hondos y profundos naturales. El torero estuvo entregado hasta el final y protagonizó momentos muy importantes durante el trasteo, como un final con ajustadas manoletinas. Aunque el público pidió el indulto del astado, el presidente aguantó la petición y premió al torero con dos orejas y rabo.

El tercer toro del variado encierro resultó un astado protestón, que no dejó ligar los muletazos al joven David Silveti, aunque el torero estuvo por encima de esa condición, tirando de variedad y destacando por momentos pero sin rotundidad en lo realizado. No estuvo acertado con los aceros y su labor fue silenciada.

Guillermo Capetillo pechó con un primer toro justo de fuerza de Los Encinos con el que pudo lucirse en un quite a la verónica rematada con una media muy jaleada tras ser picado. Durante la faena de muleta sacó muletazos muy estéticos. El torero se mostró relajado y por encima de un toro de escasa fuerza aunque noble, al que le faltó el empuje oportuno para que la faena cogiese vuelo. Aun así, el público valoró la faena del torero, por el esfuerzo y saludó tras una ovación y después de finiquitar al toro con una estocada entera.

El cuarto toro de la tarde fue deslucido y Capetillo no tuvo opción al lucimiento. Quizá su forma de realizar la faena no fue entendida entre los tendidos y su actuación fue pitada por el público.

El extremeño Alejandro Talavante realizó una notable labor en la que destacaron largos naturales al final del trasteo de muleta, al que hizo segundo de la tarde. El torero tiró de estética y variedad para elaborar una faena que gustó al públio mexicano desde el inicio en el saludo capotero. Aun así, el diestro pacense no pudo redondear su actuación pues pinchó en repetidas ocasiones y tuvo que desabellar. El público premió con una ovación a Talavante.

Ante el quinto no tuvo opciones y optó por regalar el sobrero, un toro de Los Encinos, con el que tampoco encontró el acople oportuno para el triunfo.

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