Esfuerzo de la terna ante una complicada corrida en Las Ventas

Una corrida de armas tomar, para pasar un mal trago. Los toros portugueses de Couto de Fornilhos, geniudos y complicados, pusieron un nudo bien apretado en todas las gargantas. Miedo en el ruedo, eso si, controlado, y angustia en el tendido. Menos mal que se aprobaron sólo cuatro, aunque los dos "remiendos" tampoco dieron de sí.

Ante tanta aspereza bovina, los toreros, lejos de amilanarse, dieron la cara, sobre todo un valiente y decidido Morenito de Aranda con dos toros del hierro titular. Paulita también dejo el sello de su esfuerzo, y Ritter salvó asimismo la papeleta con una buena puesta en escena, de valor y quietud, en el sexto.

Paulita toreó con gusto de capote al que partió plaza, primero de los dos "remiendos" de Gerardo Ortega, noblote, queriendo tomar el engaño por abajo, pero mermado por su falta de fuerzas y escaso fuelle, frenándose a mitad de cada envite hasta que definitivamente se paró. Con tanto en contra, el aragonés lo intentó con ahínco pero en balde.

Su segundo, ya del hierro titular, no tuvo tantas complicaciones como sus hermanos debido a los dos trancazos que le dieron en el caballo, ambos en la querencia, aunque con el hándicap de un molesto calamocheo y una manifiesta tendencia a salirse suelto.

Paulita protagonizó un primer tramo de faena de cierta torería en el toreo a derechas, aunque a medida que transcurría la lidia aquello fue perdiendo interés en lo artístico por la falta de clase del astado. Agarró una buena estocada y recibió una ovación, premio al esfuerzo.

El saludo a la verónica de Morenito de Aranda a su primero fue algo muy serio. Lances mecidos y al ralentí, de manos bajas y dando el medio pecho en el cite, abrochados con una media a pies también de categoría.

Mas lo que por momentos parecía que iba a "romper" para adelante, se diluyó completamente en el último tercio, ya que el burgalés estuvo un tanto a la deriva con un toro exigente, con más "carbón" de la cuenta puesto que embestía con la cara suelta, y al final saliendo también distraído de los pases.

El esfuerzo de Morenito en el quinto fue más que notable, otro toro difícil y con "guasa", con el que estuvo hecho lo que se dice un tío en una apuesta completa a cara o cruz. Labor emocionante por lo sincero y valiente que estuvo. No fue faena de cotas artísticas, pero sí de amor propio y de querer mucho, tanto que al final acabó sometiendo a un animal que buscaría el refugio de las tablas en cuanto se vio podido. Lástima del fallo a espadas.

El primero de Ritter fue un auténtico "barrabás", toro de bruscas y descompuestas embestidas, en una de las cuales, en la muleta, se lo echó a los lomos, afortunadamente sin consecuencias. Toro asimismo mironcete y "midiendo", pegando tarascadas, y aún peor, "acostándose" por los dos pitones. Bastante hizo el joven colombiano con salir indemne.

El sexto, segundo de Gerardo Ortega, tampoco tuvo entidad. Toro apagado y sin clase, al que hubo que trajinar siempre en la querencia, arrimado a tablas. Ritter se quedó muy quieto, aguantando y hasta dejándose rozar la taleguilla, no obstante, sin resolver por lo poco que tuvo dentro el astado.

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