13ª de abono de la maestranza

El Fandi, un trofeo bajo la lluvia

  • El granadino, tras una actuación de buen tono en los tres tercios, corta la única oreja del festejo

  • Padilla da una vuelta al ruedo tras petición mayoritaria de oreja y El Cid es silenciado

Las imágenes de 13ª de abono de la Real Maestranza Las imágenes de 13ª de abono de la Real Maestranza

Las imágenes de 13ª de abono de la Real Maestranza / Juan Carlos Vázquez

La corrida de Fuente Ymbro, complicada en su conjunto, contó con dos buenos toros, el primero y el sexto, que sirvieron para que Juan José Padilla consiguiera una actuación muy interesante en los tres tercios, que caló con mucha fuerza en los tendidos, que solicitaron por mayoría un trofeo que la presidencia denegó -la primera oreja se debe conceder si existe esa mayoría-; y un sexto toro con el que se lució El Fandi en los tres tercios, coronando su faena con una estocada y siendo premiado con la única oreja concedida en un festejo con tres cuartos de entrada.

El Fandi recibió al sexto, bien presentado, con variedad capotera. El toro recibió un par de varas. Padilla entró en su quite por chicuelinas y El Fandi por lopecinas. El diestro ejecutó un tercio de banderillas pletórico en facultades y clavando con acierto. El primero a la moviola; corriendo hacia atrás en el último, amironando la velocidad, hasta parar al toro. Se abrieron las compuertas del cielo y comenzó a llover muy fuerte. El granadino comenzó su faena en los medios, de rodillas y templó con la diestra. Hubo muletazos muy buenos cuando un desarme frenó la labor. El diestro, en cualquier caso, supo continuar con un nivel interesante y cerrar la faena con unos ayudados y un gallardo pase de desprecio. Mató de buena estocada al primer envite y recibió un trofeo.

Padilla, sin embargo, no tuvo esa opción, ya que el presidente negó una oreja pedida con fuerza por el público en el primer acto. El toro, un castaño bien hecho, estrecho de sienes y bien armado, tuvo como virtudes la movilidad y que humillaba tras la muleta. El jerezano, un vendaval de casta y entrega, recibió al animal con una larga cambiada de rodillas a portagayola y de la misma guisa se marcó otra larga en el tercio. Jugó bien los brazos a la verónica y banderilleó con soltura, destacando en un par de dentro afuera. En la muleta, logró lo más brillante en una tanda diestra con ligazón en la distancia corta y otra en redondo con un lento pase de pecho. Sonó la música y en una segunda parte, con el toro a menos, el trasteo se resolvió con pases sueltos y adornos. Mató de entera y el presidente no atendió la petición de oreja del público. Padilla dio una clamorosa vuelta al ruedo.

El resto del espectáculo, con toros complicados en distinto grado, fue de tono mejor, con esfuerzo por parte de los toreros por agradar, pero sin contenido artístico. Así, Padilla, con el manso y peligroso cuarto, se mostró voluntarioso. Y El Fandi, con el castaño tercero, bien presentado y que se resolvía con prontitud, se empleó a fondo tras banderillear con suma solvencia. Estuvo a punto de ser cogido en una media de rodillas y con la muleta le resultó imposible el lucimiento artístico.

El Cid no llegó a acoplarse con el segundo, que no quiso pelea en varas y acometió con codicia y otras veces de manera distraída tras la muleta. Ante el bruto quinto, al que recibió con buenas verónicas, sólo consiguió una tanda interesante con la derecha en una labor voluntariosa que brindó a su compañero Padilla.

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